VIAJAR ALIMENTA EL ALMA

VIAJAR ALIMENTA EL ALMA
El inicio del camino

martes, 27 de agosto de 2013

Todo es posible: cuevas en familia

El 7 de agosto me despedia de Don Det de la mejor forma posible: tirada en mi hamaca durante 2 horas mirando el rio. Alguien va a tener que promocionar lo de la hamaca colgante en Espana. A nosotros nos gustan estas cosas, sin duda. Hare un planteamiento :)

Mi proximo destino era todo un reto para mi. Unas cuevas catalogadas como escalofriantes llamadas Konglor. Ahi iba yo, sin saber ni siquiera muy bien como llegar y desafiando a la estacion lluviosa, ya que la madrilena (la que llevaba viajando 3 anos) habia estado 3 dias esperando a que abrieran las cuevas, ya que el rio era intransitable por las lluvias, y finalmente se tuvo que ir sin verlas.

Los viajes sin incertidumbre no molan.

El primer autobus que cogi estuve acompanada de la chica de Barcelona que habia conocido en un bar en Don Det. Ella se paraba antes, pero el tiempo que viajamos juntas pase un rato muy ameno conversando sobre nuestras desordenadas vidas.

Me despejo otra de mis dudas sobre Camboya... Resulta que en aquellas manifestaciones que vi a favor del actual presidente corrupto antes de las elecciones, la gran mayoria estaban ahi porque les pagaban 4$ al dia. Muchos de ellos luego se unian a las manifestaciones de la oposicion. Ahora entendia todo mejor. Me dijo que era la primera vez que se revelaban contra el partido actual, lo cual era un gran avance. Esperemos que pronto desaparezca el miedo que dejo aquella barbarie y la gente luche de verdad por una democracia justa.

Volviendo a lo que iba, me despedi con un fuerte abrazo de la chica barcelonesa, y al poco rato, bajaba de ese autobus en el que la mayoria eramos turistas, para cambiar a otro donde yo era la unica turista.

' Bienvenida a la Laos autentica Joana' Era el unico cartel que faltaba para rematar la faena. Estaba en un autentico camion de mercancias convertido en autobus de pasajeros. La mitad del autobus estaba lleno de lechugas y todo tipo de verduras. La otra mitad "reservada" para pasajeros, tenia el pasillo lleno de barriles enormes de a saber que. Asi que para entrar teniamos que andar por encima de los barriles. El plato sorpresa eran los enormes sacos de arroz que habia debajo de cada asiento. Un show vamos! Ahora me rio mientras me acuerdo, pero la cara de cuadro que se me quedo cuando vi el percal no tenia precio jaja. Estos son los tipicos momentos que si estas con alguien puedes comentar la jugada y te tienes que reir si o si, pero al ir yo sola no tuve mas remedio que reirme por dentro e intentar verlo como algo normal. Pensandolo bien, estoy segura que esta forma de viajar es una campana a favor del medio ambiente. Imaginaros la de camiones que se ahorran utilizando los autobuses 2 en 1. Tenemos que aprender de los laosianos, lo veo claro.

Laos no iba a ser menos que Camboya, asi que la guinda del pastel la ponian los videoclips de musica. Por suerte estos eran un poco mas modernos y solia salir un cantante con chicas guapas detras haciendo una coreografia mitad aerobic mitad oriental. Sino, salia la tipica historia de amor de un chico y una chica que se tropiezan en la calle, el le hinfla la rueda de una bici, ella le trae un refresco y se enamoran. Me encantaria saber que es lo que cantan porque tenia que ser lo mas jaja.

Otra cosa curiosa de mi divertido viaje en autobus era sin duda el momento de las paradas. Cada vez que haciamos una parada, las mujercitas de los puestos de comida salian corriendo con las patas a la barbacoa de no se que animal pero bastantes mas grandes que las de un pollo y un pato (por favor que no fueran perros), huevos cocidos en palos con la cascara tipo pinchito, una cosa muy rara que si luego os fijais en la foto parecen cactus pero sin pinchos (menos mal porque sino a ver quien se come eso) y otros alimentos varios. Vamos, lo que se compra cada dia en el mercado. Las mujercitas o ninos se solian subir en el autobus e incluso iban un rato dentro hasta que terminaban de vender jaja. A esto se le llama ser grandes comerciales!

Mi destino era un pueblo llamado Tha Kaek, que segun la guia Lonely Planet, desde alli podria encontrar la forma de llegar a la cueva. Releyendo de nuevo, decia algo de llegar a un pueblo llamado Vieng Kham, y desde alli coger un tuc-tuc. No tenia mas informacion sobre ese pueblo, pero daba la casualidad que el mismo autobus en el que yo iba llegaba hasta alli y estaba a 90 minutos mas de viaje que Tha Kaek.

Asi que arriesgue y segui, sabiendo que iba a llegar a medianoche y lo peor de todo, sin saber  si habia un cajero automatico. Resulta que desde que habia llegado a Laos no habia podido sacar dinero porque la isla no habia cajero y el que habia en la estacion de autobuses estaba fuera de servicio, asi que habia tenido que ir utilizando los ultimos dolares que me quedaban.

Fui la unica que se bajo del autobus en aquel pueblo. Me indicaron un hostal justo al lado y fui directa, dudando todavia si estaba en el pueblo correcto.

Entre en la habitacion y el hombre del hostal me pidio que le pagara. Yo muy amablemente le dije que manana le daria el dinero cuando fuera al banco. No se quedo nada convencido, seguramente porque yo tampoco lo estaba, pero accedio.

En Camboya y en Indonesia fue mas facil entenderse, pero en Laos casi nadie hablaba ingles.. Y eso dificultaba las cosas. Ademas, cuando no me entendian me decian que no a todo y movian la mano como diciendo que les dejara en paz. En Camboya, aunque no te entendieran, te decian que si a todo. En ninguno de los casos te daban la respuesta que necesitabas, pero no os podeis imaginar lo que cambia el simple hecho de cambiar un no por un si.

Mi primera mision del dia era sacar dinero en el unico y esperanzador cajero de todo el pueblo. De momento funcionaba, que ya era mucho. Cuando meti mi mastercard sin comisiones, lo unico que me dejaba hacer era poner el pin. No podia hacer nada mas... Me estaba empezando a imaginar la cara del hombre del hostal. Queria esperar a que abriera e,l banco, pero eran mas de las 8 y aquello no tenia pinta de abrir. Asi que probe con mi visa con comisiones, y el dinero salio. Primera mision conseguida.

Mas adelante, a traves de un cartelito pude comprobar en otro cajero de la misma entidad bancaria, que no aceptaban las mastercard. 

La segunda mision consistia en encontrar un transporte que me llevara a la intrigante cueva. Nadie, absolutamente nadie, hablaba ingles ni tenia intencion de ayudarme. Con el "no,no.no" y el movimiento de la manita, estaba todo dicho. Empece a estresarme por supuesto.

Como el hombre del hostal no hablaba ingles, probe preguntando en otras pensiones cercanas, pero seguiamos con el no, no, no. No podia entender nada, pero si hasta les estaba ofreciendo dinero...

De nuevo llovia y pensaba en la cueva cerrada y yo anclada en un pueblo. La unica turista pringada en aquel lugar. De repente vi una luz! Un cartel en la carretera principal indicaba "Konglor Cave 82 km". Sin pensarlo, le hice una foto que me facilitaria comunicarme con ellos, ya que el cartel tambien estaba en su idioma. 

Volvi a mi hostal, y en esta ocasion habia una chica. Directamente le ensene la foto, ella se asomo a la carretera y me senalo una furgoneta que resulto ser un tuc-tuc. En cada pais de Asia los tucs-tucs son diferentes, y en Laos eran camionetas muy grandes.

Fui al conductor con cara de esperanza, le volvi a ensenar la foto y, por fin, con un aleluya de fondo, hizo un signo de afirmacion! Dios aquella hora y media buscando algo se me habia hecho realmente eterna.

Aunque mi inicio con los laosianos no fue bueno porque no me parecieron nada simpaticos, mi imagen sobre ellos empezo a cambiar cuando me subi en el tuc-tuc. Digamos que aquello era una especie de autobus que te dejaba y te cogia donde te iba bien. Era lo mismo que los pete-pete de Toraja (Indonesia).

Asi que comparti el viaje con 2 chicos jovenes, un hombre y una mujer. Me pidieron fotos. Hacia mucho que no lo hacian. Y sonreian. No sabeis lo importante que es sonreir en la vida. Cuando estas sola, te das cuenta que una sonrisa, aunque sea de cualquier desconocido, te sirve de apoyo, te reconforta, te anima. Es un movimiento super sencillo que todos sabemos y podemos hacer. Asi que, desde aqui hago un llamamiento para que lo hagamos mucho por favor. Es una forma maravillosa de repartir alegria.

Aquel viaje interminable todavia no habia llegado a su fin,y es que el tuc-tuc me dejo en otro pueblo donde tuve que esperar 1h 30min para coger otro autobus tuc-tuc rumbo a la intrigante cueva.

Aproveche para pasear un poquito por aquel pequeno pueblo que tampoco tenia turistas. Llegue a un mercado donde encontre algo de comer y alguna foto chula.

Los paisajes en Laos eran realmente bonitos, mucho mas montanosos y verdes que en Camboya. Me gusto mucho viajar en los tucs-tucs porque las vistas eran muy bonitas y me sentia como una local mas.


Para que aquellas cuevas no me salieran carisimas, tenia que encontrar a 2 personas mas con quien compartir una barca (las barcas eran para 3). Parecia complicado porque yo estaba siendo la unica atrevida que habia llegado a la cueva en transporte local (existia la opcion facil que consistia en alquilar un transporte privado desde Tha Kaek, aquel pueblo grande en el que yo no pare, a un precio ni mas ni menos que 70$ por persona, cuando a mi el viaje me salio a 7$).

 Yo creo en los angeles, y si deseas algo con mucha fuerza, al final lo consigues. El ultimo tuc-tuc que tenia que coger acababa de empezar el trayecto con mas gente local, sacos varios y gallinas, cuando una pareja de mochileros andaba por la carretera en busca del mismo tuc-tuc en el que yo estaba subida. En conductor intuyo hacia donde iban y se paro a recogerlos.

Bingo! Su destino era la cueva y 2+1=3, justo lo que andaba buscando. Era una pareja super simpatica y agradable. La chica era inglesa y el chico neozelandes. Debo decir que me senti mas relajada al ver 2 turistas. Mi mision estaba casi completa.

A ratos volvia a llover, y volvia a pensar en la experiencia de la madrilena. Pero cuando estas de suerte, aquello tiene que acabar bien. Asi que, por supuesto, cueva abierta!

Dejamos las mochilas grandes en la entrada y cogimos nuestra barquuita. 7km y medio de una cueva realmente escalofriante. Oscuridad absoluta. Solo teniamos una linterna en la cabeza que nos ayudaba a ver las miles de estalagtitas que colgaban del techo, asi como las extranas formas de las paredes rocosas y el rio marron. Era como si te adentraras en la nada. 

Fue dificil llegar, pero valio realmente la pena. La fotos no hicieron justicia de lo que vi con mis ojos, y es que es demasiado complicado fotografiar la oscuridad...

Hicimos un tramo andando donde se podian ver las estalagtitas mucho mas claras, ya que estaban iluminadas.

Me gusto un monton la experiencia, tanto el esfuerzo por llegar, como la recompensa de la cueva. Y el dia no acabo ahi. El pueblecito que estaba junto a la cueva resulto tener alojamientos con familias. Mi nueva pareja de amigos tambien queria alojarse en una homestay, asi que aquella noche la pasamos con una familia laosiana encantadora.

Por 6$ cenamos, dormimos y desayunamos con ellos. Marido y mujer y 5 hijos, 3 ninas y 2 ninos. Una de las ninas era pequenita y super graciosa, todo el rato jugaba con nosotros. Fue genial acabar el dia con aquella familia!

Antes de cenar, di un paseo con la pareja por la aldea, saludando a todos los habitantes que eran super amables, viendo como pescaban y disfrutando de unas bonitas vistas de un campo verde rodeado de altas montanas. No se podia pedir nada mas!

Durante la cen a nos pusieron unas pulseras de la buena suerte. Ya tengo 4 de este viaje mas la que me regalo mi hermana que la llevo desde Barcelona :) Si es que asi es imposible tener mala suerte jeje.

Ahi estabamos, viendo como cocinaban en la hoguera, compartiendo la cena y disfrutando de una serie tailandesa en la tele jeje. Probe nueva comida laosiana. Aqui tenian otro tipo de arroz que utilizaban como pan. Era como mas compacto y facil de amasar. Lo servian dentro de unas cestitas y lo tenias que coger con las manos para hacer bolas y mezclarlo con la comida. La mujer, muy amable y con toda su buena intencion , cogia arroz y me hacia bolas, aunque teniendo en cuenta que lo hacia con las manos, hubiera preferido hacerlo yo. Pero bueno, lo que no mata engorda, asi que me lo comi igualmente. Tambien probe el bambu en sopa y comimos unas bananas enormes que no habia visto nunca.

Contenta por todo lo que pase ese dia, dormi con una sonrisa, en aquella casa de mi familia por un dia. 







































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