VIAJAR ALIMENTA EL ALMA

VIAJAR ALIMENTA EL ALMA
El inicio del camino

jueves, 21 de noviembre de 2013

Visitando el glaciar mas antiguo de la humanidad y de ruta por la carretera austral


El lunes 11 de noviembre por la mañana me despedía de la agradable familia y empezaba mi nuevo día en busca de una tablet después del accidente con mi ordenador. Empecé de nuevo haciendo autostop para llegar a Punta Arenas, aprovechando que habia una enorme Zona Franca donde comprar de todo sin impuestos. A 2 horas de Puerto Natales, esta vez tarde mas de media hora en encontrar alguien que me llevara, pero acabe teniendo suerte porque quien me llevo eran 2 hombres de la construcción que iban a Punta Arenas a comprar materiales, y en 2-3 horas volvían a Puerto Natales, lo cual era genial porque yo también tenía que volver por la misma carretera para después cruzar hacia la frontera argentina camino de mi próximo destino.

Compre mi tablet por un precio mas bajo que el habitual, así que contenta con mi compra, al mediodia quede con los mismos hombres que me habian traido, para que me dejaran en la frontera argentina que iba de paso. Sin esperar ni un minuto, justo llego una pareja que cruzaba la frontera y se dirigía al primer pueblo argentino a una hora de camino. Me llevaron muy amablemente, aunque todavía me quedaban alrededor de unos 350 kilómetros para llegar a Calafate, mi próximo destino donde visitaría un increíble glaciar conocido como Perito Moreno.

Después de esperar media hora en la gasolinera del pueblo 28 de noviembre (si, ese es el nombre del pueblo), decidí tomar un bus que me dejaría a menos de 2 horas de Calafate, teniendo en cuenta que eran las 19:30 de la tarde y no quería llegar muy tarde. El pueblo donde me dejaba el autobus se llamaba La Esperanza, así que esta vez seguro que iba a encontrar algo rápido. Después de 10 minutos en una estación de servicio, un amable camionero me llevo hasta mi destino final, donde me esperaria mi nuevo amigo de couchsurfing llamado Nacho. Ya tenia buenas referencias de él puesto que Caro, la chica mexicana que conoci en Ushuaia, se había alojado en su casa cuando estuvo en Calafate. Y efectivamente Nacho fue un chico súper amable que vivía en una acogedora casita y que me ayudo en todo lo que pudo.

Esto de hacer autostop esta siendo una experiencia súper positiva durante mi viaje. Nunca pensé que haría algo así. De hecho siempre que veía a gente haciendo, me parecía una locura para lo cual tenias que tener mucho valor. Al menos tengo claro que si en el futuro circulo en coche y veo gente que necesita ayuda en la carretera, seguro que si puedo les llevare. Se pueden aprender muchas cosas de las personas que conoces durante un trayecto en auto, y hasta tener una idea de como es la gente de un país. La verdad es que hay algo de los argentinos que me entristece. No me gusta generalizar, o al menos intento no hacerlo, pero ha habido un tema que se ha repetido en las diferentes ocasiones en las que he viajado con argentinos, y es precisamente el concepto de marido y mujer. En primer lugar, es extraño encontrar gente de la generación de mis padres que estén casados, porque ya se han divorciado y juntado con otra pareja con la que no se han vuelto a casar. La estructura habitual de una familia es mujer y hombre con hijos de anteriores parejas. Claro que esto existe en todo el mundo, pero que de la casualidad que todas las personas con las que he viajado, excepto el grupo de jóvenes de mi edad y la pareja de la aduana argentina, esten en esa situacion, da al menos para reflexionar... y como yo soy muy curiosa y me gusta preguntar, al final siempre acababa siendo un problema de infidelidad, tanto por parte de hombres como mujeres. Según palabras textuales de los encuestados, si una pareja va a estar separada mas de 2 días, ten por seguro que tanto el hombre como la mujer van a hacer algo. Su concepto del respeto hacia la pareja lo han perdido totalmente, y aunque saben que no esta bien, utilizan respuestas del tipo ella estará haciendo lo mismo. Me explicaron historias de amigos que sabían que su mujer estaba con otro pero no se lo decian, de catástrofes que habían llegado hasta al suicidio cuando la pareja descubría los cuernos, o de que un hijo viera a su padre con la madre de la novia del hijo. Locuras! El tema es que es algo tan extendido que hace todo el mundo, que sirve de apoyo para que sigan haciéndolo sin sentirse del todo mal. Ojala me equivoque y sean excepciones, pero teniendo en cuenta que ya conocía esta fama hablando con chicas argentinas en Barcelona que me contaban que hasta saliendo de fiesta se podían encontrar a su tío con otra, me temo que el refrán de "cuando el río suena, agua lleva", esta vez voy a tener que aplicarlo muy a mi pesar.

Siguiendo con mis días en Calafate, el martes 12 de noviembre empezaba mi día temprano rumbo a tomar el autobús que me llevaria a visitar el famoso glaciar llamado Perito Moreno, y que quizás, como dijo mi padre, fue algún antepasado nuestro teniendo en cuenta que compartimos apellido jeje. De nuevo, tuve que pedir ropa de abrigo, esta vez a Nacho que aunque era bastante mas alto que yo, me dejo una chaqueta que me quedaba hasta bien y todo jeje. El glaciar era una impresionante estructura de hielo de 35 km de largo, 5 km de ancho y 60 m de alto, según especificó la Lonely Planet. Lo mas impresionante de este glaciar eran los constantes desprendimientos de hielo que se podían oír cayendo al mar. Un increíble espectáculo de la naturaleza que no dejaba indiferente a nadie, puesto que sólo el gran estruendo que producía ya incitaba a gritar un "oooh" de muchas personas al unísono. El oleaje que se creaba mientras los picos de hielo caían también era increíble. La vista no podia ser mejor, ya que había plataformas alrededor de todo el glaciar que permitían verlo desde diferentes perspectivas y admirarlo desde muy cerca o con visión panorámica. La nieve me acompaño a ratos, pero esta vez fue hasta agradable ya que no había viento que molestara.


Después de 3 horas paseando por las plataformas y contemplando el maravilloso glaciar, me fui a comer al unico bar que había en el parque, donde conocí a unas mujeres argentinas jubiladas que hablaban de lo maravilloso que era el viaje que estaban haciendo. Empezaron a hablar conmigo y se quedaron impresionadas de que estuviera haciendo mi viaje sola. Me felicitaron y me desearon lo mejor, añadiendo la coletilla que ojala ellas hubieran vivido su juventud ahora. Sonreí y me senti afortunada. Porque lo soy. Unos minutos después conversé con una pareja de madrileños recién jubilados, alegres y super acaramelados, pues llevaban un año juntos después de conocerse desde la infancia, pero haber tenido vidas separadas. La mujer también se alegro del viaje que estaba haciendo, y me contó su aventura de joven con sus amigas, viajando en coche por Europa y durmiendo en tienda de campaña. Algún día, cuando sea mayor, yo también explicaré esta aventura que estoy viviendo. Cuantas veces en mi vida volveré a sonreír recordando las miles de experiencias que estoy viviendo en este viaje :)

Volví a casa de Nacho y después de descansar un rato, prepare un plato de pasta fresca con salsa carbonara para cenar, que compartimos también con un amigo de Nacho. Un chico muy curioso que se dedicaba a la magia y que me mostró sus habilidades yendo a tomar algo al bar donde trabajaba como mago. Todavía estoy maravillada de los juegos de cartas que hizo. Fue increíble!!! Sin duda la magia es uno de los misterios más sorprendentes y me senti afortunada de haber podido ver uno de sus espectáculos. Fue una forma genial de despedirme de Calafate, pues la madrugada del miércoles 13 de noviembre a las 3 am tomaba un bus de camino hacia mi próximo destino.

Decidí no dormir teniendo en cuenta que a las 2 tenia que irme camino a la terminal, así que le di las gracias enormemente a Nacho y seguí mi ruta, esta vez sin saber muy bien como y cuando llegaría.

Mi próximo destino eran las islas Chiloe, situadas al sur de Chile y un lugar donde el frío empezaría a desaparecer. Lo único que sabía es que salia un barco el viernes 15 de noviembre a las 18:00 de la tarde desde un puerto llamado Chacabuco. Si no llegaba a tiempo, el próximo ferry no saldría hasta el lunes siguiente, así que era un misterio saber si llegaría o no, ya que desconocía que transportes me podrían llevar hacia ese desconocido puerto. De momento, esta vez decidí tomar un autobús desde Calafate hasta un pueblo llamado Los Antiguos, desde el cual se podía cruzar a la frontera chilena. No arriesgue en probar el trayecto a dedo, ya que esta ruta solo se podía hacer por la famosa e inospita Ruta 40, un lugar prácticamente desértico en el que pocos eran los atrevidos que se proponian cruzarla. Una ruta de ripio como dicen los argentinos, que quiere decir de tierra.

Los trayectos en autobus solo eran 3 por semana y habian empezado hace un mes, ya que durante la temporada de invierno se convertia en una carretera intransitable por la nieve. Cientos de kilómetros en medio de la nada, muchos han sido los turistas confiados que alquilaron un coche para cruzarla y se quedaron en el camino, por desconocimiento de la ruta y alguna desagradable sorpresa con las piedras. La verdad es que fue una aventura hacer aquel recorrido... nunca pense que una mascarilla podía ser tan necesaria en mi vida. Había tanta tierra, que la carrocería y los vidrios no eran suficientes para evitar que el polvo entrara en el autobús. Respirar tierra producía una sensación de ahogo bastante inaguantable, por no hablar del polvo que se impregnaba en la ropa, butaca, pelo y demás.

El trayecto que empezaba la madrugada del miércoles 13 a las 3 de la mañana, tenia prevista la llegada a las 17:00 de la tarde, pero una avería producida por el ripio de la ruta, hizo que llegáramos a las 20:00 de la tarde, justo la hora en que la frontera chilena cerraba sus puertas hasta el día siguiente. Así que me fui en busca de un hostal barato que me habían recomendado, junto con un grupo de 5 israelitas que se habían conocido en el camino. Una pareja, 2 chicos y otro llamado Homer que viajaba solo.

El jueves 14 me levantaba temprano para andar hasta la frontera chilena, donde me encontraría de nuevo a los israelitas. Resulta que en la aduana estaban de huelga y no atendían hasta las 10 de la mañana, así que nos toco esperar un rato. Me había quedado con Homer, ya que el resto habían tenido que volver porque habían olvidado algo en el hostal. Cuando la aduana abrió y pasamos el control de equipaje tipo el del aeropuerto, me paso algo que no me había pasado nunca. Uno de los trabajadores nos llevo a una sala para preguntarnos si llevábamos drogas, pero de una forma muy acusadora y borde. Por supuesto los 2 le dijimos que no, aunque insistió un par de veces porque nos dijo que nos iba a abrir todo el equipaje. Yo super indignada medio me enfade porque llevábamos una hora ahí sentados esperando dentro de la oficina, así que le pedí que por favor empezara cuanto antes a abrir las mochilas.  Porque no nos habían registrado antes en vez de mirarse el ombligo? Finalmente solo me abrieron mi mochila pequeña y a el ni le miraron nada. En fin, funcionarios amargados... lo mas eficaz es que tengan un perro y se dejen de escenas inútiles de película americana para parecer importantes.

Una vez superada la aduana, Homer y yo compartimos un taxi para llegar al primer pueblo chileno llamado Chile Chico. Desde aqui empezaba la carretera Austral, la ruta mas famosa del sur de Chile por las increibles vistas de lagos, montañas y pueblos perdidos donde parece que el tiempo se hubiera detenido. Después de sacar dinero de un banco y comprar algo de comida, nos fuimos a la salida del pueblo para empezar a hacer autostop. Aquel era un pueblo perdido de la mano de Dios, y no salia ni un coche de aquel lugar. Resulta que había una barca al día que transportaba a los autos durante 2 horas para pasar un lago. Esta barca había salido a las 8:00 de la mañana y hasta el día siguiente a las 16:00 no salia la próxima, así que era complicado encontrar algún auto que fuera bordeando el lago. Llegaron el resto de israelitas y eso dificultaba mas hacer dedo. 6 personas esperando no tenía ningún sentido y la única opción que empezábamos a tener era tomar un bus a las 16:00 que llegaba hasta un pueblo que bordeaba el lago.

A las 11:45 nuestra suerte cambiaba y pasaba una furgoneta de turismo con sólo 2 pasajeros, que se dirigía en el buen camino hasta un lugar llamado Río Tranquilo. Después de negociar con los conductores, por un módico precio nos llevo a los 6. Enseguida Homer y yo hicimos buenas migas con Robin, un chico de Suiza que iba en aquel coche para visitar la única atracción turística de Río Tranquilo: unas cuevas de mármol que se visitaban desde un barco. 

3 horas y media de trayecto bordeando lagos turquesa impresionantes y montañas nevadas. Un paisaje espectacular. Nada mas llegar, reservamos la ruta en barco para visitar aquellas misteriosas cuevas de mármol. Allí estaba, visitando un lugar precioso sin ningún tipo de información previa y al que habia llegado por pura casualidad. Me sorprendió gratamente! El mármol tenia formas y colores increíbles y hacia que el agua del lago desprendiera un brillo sin igual, con un color azul turquesa maravilloso. Un agua limpia y transparente que dejaba ver a la perfección el mármol, increíblemente suave, que se encontraba bajo el agua. Si os fijais en las fotos, había una piedra de mármol que tenía forma de cabeza de perro. A ver si adivinais cual es :)

Eran las 18:30 de la tarde y Robin, Homer y yo estuvimos una hora y media haciendo autostop para intentar avanzar un poco mas de ruta, pero aquel era otro pueblo desértico en el que no pasaba un alma. Así que alquilamos una linda cabañita en la que Homer nos prepararía una rica cena tal y como el mismo se había ofrecido. Un plato israelí buenisimo y fácil de hacer que seguro me apunto como receta para un futuro. Para acabar el día, Homer nos toco algunos temas con su guitarra, que se le daba super bien.

Al día siguiente ya era viernes 15 de noviembre, día en que salia el ferry rumbo a las islas Chiloe. Después de tomar un rico desayuno de cereales, fruta y yogur en la agradable cabaña, intentamos de nuevo hacer autostop, pero esta vez con la seguridad de que a las 10:30 pasaría un autobús que nos llevaría hasta la unica ciudad medio grande de esta ruta: Coyaique. A las 14:30 llegabamos a esta ciudad, lugar donde posiblemente nuestros caminos se separarían. Me encontraba a 70 kilómetros de Puerto Chacabuco, asi que si encontraba un bus que me llevara, podía llegar a tiempo al ferry. Homer quería continuar haciendo toda la carretera Austral que seguro que era preciosa, pero ya llevaba 3 días haciendo ruta por carreteras y para mi era mas que suficiente. Robín quería llegar hasta Bariloche, una ciudad argentina de camino hacia el norte.

Finalmente la suerte me acompaño y a las 15:15 salia un bus que a las 16:15 me dejaría en Aysen, un pueblito a 30 minutos del Puerto Chacabuco, desde el cual tomaría otro bus hasta el esperado puerto. Aproveche para comprar el billete de ferry en Coyaique, aprovechando que había una oficina de la compañía.

Me dio mucha pena despedirme de Homer y Robin, ya que habíamos hecho un buen equipo, pero debía continuar mi camino, aunque nunca se sabe, quizás volveríamos a coincidir en algún otro lugar, ya que a Robin todavía le quedaba un mes de viaje y a Homer 7 meses. Me di cuenta durante estos 2 días que pasamos juntos, que me había convertido en una gran traductora, ya que ellos no hablaban español y tuve que hacer de intermediaria bastantes veces. Y lo mejor es que se me daba bien y empezaba a coger mucha agilidad cambiando constantemente de ingles a castellano. Que alegria :)

Os acordais de aquel autobús que perdí desde Buenos Aires a Puerto Madryn y que había reclamado porque había salido 2 minutos antes? Pues finalmente la jugada me salio bien y me dieron la razón, ofreciendome un billete gratis para cualquier otro trayecto en Argentina, que utilizare mas adelante. Jiji, que bien! No hay mal que por bien no venga :)

Y ahora que hablo de aquel trayecto de autobús, se me olvido contaros una anécdota divertida que me ocurrió y que os la cuento, a parte de para que o riáis, para que no os ocurra lo mismo que a mi :p Resulta que uno de los avisos que el conductor dijo por micrófono al inicio del viaje, fue que solo estaba permitido hacer necesidades liquidas en el baño. Pero cuando viajas tantas horas, y te entra un apretón, lo primero que piensas es que no va a pasar nada por ir al baño. Es como el típico rumor de que si orinas en una piscina publica, saldrá un liquido de color que te perseguirá y te delatará. De momento no conozco a nadie que le haya pasado... pero en el caso del autobús parece que el detector funcionaba a prueba de fuego... tanto que cuando me estaba lavando las manos todavía dentro del baño, la voz del micrófono volvió a hablar, pero esta vez para decir "por favor, la persona que se encuentra dentro del baño, le recordamos que sólo se pueden realizar necesidades liquidas, y no solidas". Dios mio tierra tragame! Todavía tenía que salir del baño, y medio autobús ya se había enterado del delito que había cometido... no me quedó otra que respirar hondo, abrir la puerta y volver a mi sitio con la misma actitud que cuando regañan a un niño. Ahora me río, pero en aquel momento quería desaparecer. La duda con la que me quede fue, ¿como me descubrieron? En fin, os aseguro que tampoco lo iba a preguntar...

Bueno, seguiré con nuevas historias en Chiloé, mi próximo destino! Todo va como la seda, gente de gran corazón, comida rica, viajes sobre ruedas y lugares increibles! Un abrazo a todos desde Suramerica!





























































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