VIAJAR ALIMENTA EL ALMA

VIAJAR ALIMENTA EL ALMA
El inicio del camino

viernes, 3 de enero de 2014

Dias de contrastes entre pueblos perdidos y la gran ciudad de la Paz

El martes 17 de diciembre llegaba a Cochabamba sobre las 4 de la mañana. Tuve suerte en tomar el autobús, ya que iba lleno, pero justo había un hombre vendiendo el pasaje de su hermana que finalmente no podía viajar. El viaje fue bastante incomodo por la cantidad de curvas y de gente, y porque además hubo un imprevisto debido a una rotura del cristal situado en la misma fila que estaba yo, pero por suerte del otro lado, que fue causado por un desprendimiento de una piedra. Vaya susto!! Y lo peor es que en ese lado había una madre con un bebé y 2 niños. A nadie le paso nada, pero todos los de esa fila estábamos llenos de cristalitos que por suerte no cortaban fácilmente porque eran muy gruesos. El bebe no cesó de llorar en las siguientes 2 horas, lo cual hizo difícil dormir algo. En fin, por suerte todo quedo en un susto. Cosas de las malas carreteras...

Una vez en Cochabamba, me fui en busca de otro transporte que me llevara a Torotoro, un pueblo perdido situado a 4 horas mas de viaje. Había elegido este destino por recomendación de varios bolivianos, aunque no sabia muy bien que era lo que iba a ver allí. A las 6 de la mañana saldría un taxi colectivo rumbo a Torotoro, un camino que fue toda una experiencia desde el principio. Una carretera sin asfaltar llena de piedras, ríos, baches y barro. Todo un dakar improvisado que acabo como no podía acabar de otra forma. Cuando solo quedaba media hora para llegar, el coche se quedo estancado en el barro, así que estuvimos 2 horas esperando porque el taxista tenía la intencion de esperar hasta que el barro se secara. Finalmente paso una camioneta con sitio en el remolque y le pedimos que nos llevara hasta el pueblo. Así fue como nos subimos los 8 pasajeros en un camino que fue un infierno para mi. Curvas y mas curvas, baches y mas baches, sentada en el borde de metal y cogida como podía, me agarre con toda la fuerza que pude dispuesta a salvar mi vida, porque tenia todas las de caerme y acabar quien sabe donde. Sobreviví y llegue a la 1 del mediodia con un dolor en las manos y en el culo que no quiero ni recordar. Vaya entradita en el pueblo! Lo bueno es que todavía teníamos que esperar a que llegara el taxista con el equipaje grande, así que los 8 expatriados nos fuimos a comer al mercado del pueblito. Al cabo de unas horas llego el taxista y cada uno pudo seguir su camino. Después de buscar un hostal barato, me fui a la oficina de turismo para informarme de las excursiones a hacer. La tarde la dedique exclusivamente a dormir y descansar después de un muuy largo viaje desde las 19:00 que salí de Sucre hasta la 13:00 que llegue al pueblo perdido.

El miércoles 18 de diciembre me levantaba temprano para sumarme a algún grupo de personas que también hiciera alguna excursión por la zona. Mis acompañantes aquel dia fueron un grupo de 2 chicas chinas que estaban en Bolivia dando clases de chino y un chico y una chica bolivianos que eran alumnos de ellas. Por la mañana visitamos junto con el guía la ciudad de Itas, que era un conjunto histórico de vistas bonitas y piedras enormes con formas tan variopintas como elefantes, tortugas y cuevas con arcos originales. Andamos un total de 3 horas y a ratos fue duro ya que estábamos a mas de 4000 metros y era fácil quedarse sin oxigeno. Después de comer nos llevaron a una cueva de estalagtitas que no pude mas que imaginarmelas, ya que a causa de la lluvia, la cueva estaba llena de agua y por supuesto era peligroso entrar. Este fue el segundo tour inacabado, pero en fin, c'est la vie. Torotoro era bonito, pero esta claro que no fui en la mejor época, ya que la lluvia solo hacia que complicar las cosas. Igualmente fue una experiencia conocer un pueblito perdido por el mundo y visitar lugares menos turísticos, pero no por eso con menos encantos.

Aquella tarde de miércoles volvería a Cochabamba alrededor de las 18:00, con un camino que duro 6 horas por el mismo motivo que a la ida, pero esta vez sin paradas obligadas, aunque con mas lentitud por la falta de luz y el horrible camino para llegar. Mi próximo destino seria la Paz, así que me fui directa a la terminal de autobuses en busca de algún esperado  transporte que me salvara de pasar la noche en Cochabamba. Ya no había autobuses, pero aquí estaban de moda las furgonetas que llevaban a pasajeros tipo taxis colectivos. Así fue como encontré una que iba hasta Oruro, una ciudad que me iría de camino para llegar hasta la Paz.

A las 6:00 de la mañana llegaba a la nueva ciudad en busca de un autobús que me llevara hasta la Paz. Por suerte lo encontré enseguida y a las 10:00 de la mañana (por fin) llegaba a mi destino. Vaya días de transportes!

En la Paz me esperaban unos días geniales y con mucha marcha! Me hospedaría en el Loki hostel, de la misma cadena que el que estuve en Salta (Argentina) de forma gratuita. Aquí tendría que pagar eso si, pero lo bueno es que tendría buen ambiente mochilero y fiesta cada noche en el bar. Mientras tomaba el desayuno, conocí a Peter, un chico de República Checa con quien pasaría el resto del día haciendo turismo. Primero fuimos a pasear por el famoso mercado de las brujas, donde sin duda hacían alarde de su fama de supersticiosos. Lo mas curioso era la venta de fetos de llamas que habían sufrido abortos, que la verdad daban un poco de asco.

Solo comenzar a andar por la Paz me di cuenta que iba a ser una ciudad que me iba a encantar. Ambiente frenetico, puestos de comida callejera, mercados, calles desordenadas y muy empinadas, sin duda una ciudad singular por su geografia, ya que estaba rodeada de montañas que a la vez también estaban pobladas y formaban una postal de luces increíbles al anochecer. La falta de oxigeno tambien se hacia notar en las subidas, ya que la Paz de nuevo estaba a una altura considerable.

A Peter se le ocurrió tomar un bus urbano para ir a algún lugar sin rumbo y me pareció una buena idea, así que eso fue lo que hicimos. Llegamos hasta el sur de la ciudad, a uno de los barrios mas ricos de la Paz y donde paseamos por un mercado de Navidad y cenamos comida callejera. En la Paz de nuevo volvía a vivir el ambiente navideño con adornos bonitos y muy luminosos. Volvimos al centro y paseamos por un mercado de comidas donde seguimos degustando cosas, para seguir después paseando por un mercado callejero que terminaba en una bonita plaza. Esta era la plaza de la Navidad por excelencia, con un gran arbol, regalos, Papa Noel, muñecos de nieve, angelitos, un Belén y hasta los Reyes Magos, aunque aquí había 5 no se porque jeje.

Sobre las 22:00 decidimos volver al hostal a ver que fiesta habían montado hoy. Aquella noche tocaba fiesta de karaoke, así que como no ibamos a cantar, nos pusimos a jugar unos billares y conoci a 2 chicas y un chico chileno que Peter había conocido el día anterior. Decidimos salir un rato y nos metimos en una discoteca autentica de bolivianos donde pudimos comprobar el nivel de alcohol que llevaban todos. La mitad dormidos en una silla y la otra mitad bailando y callendose de vez en cuando. No tardamos mucho en irnos, aunque fue divertida la experiencia de entrar ahí. La noche termino comiendo un bocadillo callejero y yendo a dormir.

El viernes por la mañana Peter y yo fuimos a un tour gratuito que organizaban por la ciudad, en el cual visitamos algunos de los lugares en los que ya habíamos estado, además de un mercado callejero de alimentos que me encanto y un hotel de nivel en el que se podía ver una vista panorámica de la ciudad preciosa, todo ello con las correspondientes explicaciones. Me llamo la atención que en la gran ciudad solo había 20 supermercados, el resto todo eran mercados callejeros. Si hay algo que me sorprende de Bolivia, es la mezcla que existe entre los ciudadanos tradicionales que van con sus trajes tan indígenas, y los habitantes algo mas europeos. No existe separación entre ellos, ya que todos se mueven por los mismos lugares y hacen las mismas cosas. Me encanta esa mezcla sin duda!

Por la tarde me fui a visitar los alrededores de la Paz. Primero fui al Valle de las ánimas, un lugar precioso situado a las afueras con una vida muy rural y unas vistas impresionantes de la ciudad. Converse con los lugareños y me pareció curioso sentirme como si se hubiera parado el tiempo, estando tan cerca de la ciudad. Despues tome otro autobús y me fui dirección a ver un mirador de la ciudad, que sin saberlo tambien tenía unas interesantes formaciones rocosas conocidas como Valle de la Luna. El mirador tenía una figura de un Cristo y bonitas vistas de la ciudad iluminada que ya observe al anochecer.

Aquella noche me fui a tomar algo con los chilenos y me despedí de Peter que ya se iba. Fue genial reencontrarme con Azura y Jazz, una chica alemana y otra francesa que conocí en la casa de Couchsurfing de San Pedro de Atacama, la misma donde conocí a Caroline. Sin duda Martín era un chico que alojaba a mucha gente a la vez jeje. Resulta que el día que llegaba a la Paz en taxi rumbo al hostal, las vi a las 2 andando con las mochilas, asi que les escribi por Facebook y quedamos aquella noche en un bar. Despues volví al hostal con los chilenos y cuando pensaba que me iba a ir a dormir, fuimos al bar del hostal y acabamos todos yendo a una disco de salsa con la gente del hostal. Lo curioso era que al día siguiente a las 8 de la mañana hacía una excursión en bici por el famoso camino de la muerte, considerada la ruta en bici más peligrosa del mundo.

Asi que con mi escasa hora y media de sueño, me fui rumbo al temido camino. Mis amigas Azura y Jazz también hacian la excursión conmigo, aunque ellas habían sido más responsables. El caso es que estaba bien y no tuve ningun problema con el sueño.

The death road, un camino conocido en todo el mundo. Un total de 65 kilómetros para ir desde la Paz a Coroico. El peligro de esta ruta recaía principalmente en el hecho de que era la única via de acceso entre estos 2 puntos, por tanto tanto coches, como autobuses como bicis tomaban el mismo camino, con el riesgo que suponía las constantes curvas cerradas, el camino de tierra y los tramos estrechos, con el detonante de los increíbles precipicios que acompañaban la ruta. Ahora este camino ya no era tan peligroso gracias a que habían construido un camino alternativo asfaltado para los coches, por lo tanto las bicis podían ir más tranquilas. Nos encontrabamos a una altura de 4700 metros sobre el nivel del mar, lo cual no estaba nada mal. Por suerte, el 90% de esta ruta era bajada, por tanto la falta de oxigeno no iba a hacer de las suyas. El inicio del camino fue en carretera asfaltada, y la velocidad sin duda era escalofriante. Despues de media hora nos llevaron hasta el inicio del camino de tierra, donde empezaria lo más complicado pero a la vez la parte más bonita. La técnica consistía en tener la máxima estabilidad pasando encima de las piedras y controlar la velocidad extrema y las curvas. Las manos de la mayoría acabaron doloridas de apretar el freno constantemente, aunque a mi también me dolieron algunas partes extrañas del brazo. No voy a negar que a veces no pasara miedo, pero el subidón de adrenalina fue máximo, siempre intentando no mirar demasiado a los increíbles precipicios. Pero si había algo increíble, esos eran sin duda los paisajes de grandes montañas verdes que rodeaban el camino. Me sentí libre, me encantó aquella experiencia y me sentí orgullosa de mi misma por haberla hecho.

Al final de los 65 km celebramos el éxito con una cerveza y nos llevaron a comer merecidamente. Allí descansamos tomando el solecito entre montañas, para despues volver de nuevo rumbo a la Paz. Nos hicimos amigos de un grupo de portugueses que además estaban en mi hostal, asi que aquella noche de sábado Azura y Jazz vinieron de fiesta a mi hostal y de nuevo acabamos en una discoteca con la mayoría de gente del hostal. Sin duda aquel hostal era el hostal de la fiesta, y lo que nunca imagine es que el lugar donde más saldría sería en Bolivia, pero mira por donde asi fue. Pase 3 días y 3 noches muy divertidas en la Paz, pero el domingo por la mañana me tocaba cambiar de destino, asi que me despedí de Azura y Jazz con un hasta luego, ya que nos reencontrariamos en Cusco nuevamente.

El famoso lago Titicaca, que hace frontera con Peru, me estaba esperando para visitar la famosa isla del Sol situada en la parte boliviana todavía. Asi que a las 8:00 de la mañana del 22 de diciembre, y sin haber dormido prácticamente nada de nuevo, partía rumbo a Copacabana, situado a 4 horas desde la Paz. Una vez allí, tendría que tomar un ferry de 1 hora y media que me dejaría en la esperada isla del Sol. El recibimiento no fue muy bueno ya que tenía que subir muchísimas escaleras para llegar al pueblo y a la zona de los hostales. Creo que fue el lugar donde más sentí la falta de oxígeno, ya que estábamos a más de 4000 metros de altura y si a eso le añadimos mi pesada mochila y las dichosas escaleritas, la broma se convirtió en algo serio. A mitad de mi agotador camino 2 niñitos me ofrecieron un hostal a 3 dólares y además me ayudaban con la mochila, asi que sólo había una respuesta posible que era sí por favor.

Por fin había llegado al paraíso y mi habitacion tenía unas vistas impresionantes sobre el imponente lago y las montañas de fondo. Que tranquilidad y que relajacion! Que lugar más especial para pasar mi última noche en Bolivia!

Despues de comerme una rica trucha tipica de la zona, me fui a descansar a mi maravillosa habitacion y a disfrutar del absoluto silencio que sólo los pajaritos se atrevían a romper. Me desperté a la hora de la cena, pero decidí sentarme a ver el paisaje y disfrutar de nuevo del silencio, para volver a dormirme plácidamente al poco despues. Aquella noche llovió a raudales, y el sonido del agua no hizo más que hacer más especial mi ultima noche en Bolivia.

El lunes 23 me desperté temprano para pasear hasta un mirador y disfrutar de las increíbles vistas de aquella linda isla del Sol que me dio la mejor despedida de Bolivia. A las 10:30 tomaba el ferry de vuelta a Copacabana, para tomar el bus a las 13:30 que me llevaría rumbo a Cusco, donde iniciaría la ruta de Peru, mi último país a visitar en este soñado viaje y donde llegaría el esperado reencuentro con mis padres y mi hermana para pasar unas Navidades sin duda especiales.

Bolivia me encantó y me sorprendió. Posiblemente el país donde he encontrado más mochileros en comparación con Argentina y Chile, seguramente porque es mucho más económico. Me parecio la Asia Suramericana, porque era barato, por la cantidad de puestos callejeros y porque de nuevo estaba ante una cultura diferente a la europea, con tradiciones arraigadas y diferentes. Los paisajes han sido sin duda de admirar, y he vivido bonitas experiencias en este país. Me despido de un país tan patriótico que hasta su moneda se llama boliviano jeje. Muchas gracias Bolivia, y hasta la próxima!

Un abrazo enorme y hasta pronto!!

                           








































































































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