Jaisalmer, un lugar que me quedo
muy pendiente mi primera vez en la India. Sinceramente, si tuve una vida
anterior, estoy segura que fue en el desierto. Ay que ver lo que me gusta a mi el
desierto!
El 3 de octubre por la noche
cogía un bus nocturno rumbo a Jaisalmer, con llegada a las 9 de la mañana del
día siguiente. Allí me esperaba Papu, el dueño de una agencia de excursiones
por el desierto, con quien trabajaría durante 6 dias a cambio de comida y
alojamiento gratis.
Y con mi habitual suerte, aquel
lugar fue ideal, una experiencia increíble! Y más aún acompañada de Ximena, la
chica chilena que conoci en Nepal. Seguimos en contacto y finalmente nos
encontramos en Jaisalmer para vivir juntas la experiencia del desierto.
Ella llegaba sólo 2 horas y media
despues que yo desde el norte, asi que espere tranquilamente en la oficina de
la agencia. Desde el principio me sentí muy agusto y supe que me gustaría el
lugar.
Cuando llegó Ximena nos fuimos a
pasear por el fuerte de la ciudad, uno de los más antiguos del mundo y
posiblemente el único en el que continua habitando gente. Aquel lugar parecía
sacado de un cuento de hadas. Era ideal. Mágico. Un fuerte amurallado de
piedras color arena rodeaban un sinfín de pasadizos y calles estrechas llenas
de tiendas de artesanía y restaurantes con bonitas terrazas con vistas a la
ciudad.
El calor se dejaba notar
bastante, asi que lo mejor era protegerse en una de esas agradables terracitas
para comer algo. Ximena y yo nos pusimos al día sobre nuestro viaje, comimos
muy rico y paseamos un rato más disfrutando de las preciosas calles empedradas.
Cuando volvimos a la oficina, ya
estábamos listas para ir camino al esperado desierto. Despues de una hora de
camino en jeep, llegamos al campo en pleno desierto, un lugar super agradable
con 10 habitaciones tipo jaimas, un bonito espacio en el centro para hacer
espectáculos y una calma y silencio que en pocos lugares es posible disfrutar.
Una de esas jaimas sería para
nosotras, sin duda un lugar ideal aunque con acompañantes ya conocidos llamados
mosquitos. Aquí hubo novedades como grillos, grandes escarabajos, extraños
bichos voladores y saltarines y hasta algun escorpion. Cosas que pasan a las
novatas como nosotras, que no hicimos otra cosa que tener la luz encendida todo
el rato, como si quisieramos invitarles a pasar...
Es verdad que este desierto no
era comparable al del Sahara, ya que ni las dunas ni el color de la arena era
igual de impresionante. Pero un desierto siempre sera un lugar de calma y
serenidad, donde la sensación de estar en el infinito se hace realidad.
Aquella noche empezamos a conocer
a los trabajadores del campo, hombres indios super simpáticos y agradables y
que nos trataban como si fuéramos clientas porque no nos dejaban ayudarles.
Habia una pareja muy maja que también estaban de voluntarios, una chica belga
llamada Sara y un chico italiano llamado Luca. Ellos también estarían una
semana como nosotras y su trabajo consistía en hacer un video promocional del
tour por el desierto para colgarlo en su web y en facebook. De aquí a bollywood
jeje, Ximena y yo salimos en alguna que otra escena jeje.
El trabajo de Ximena y mío
consistió en hacer un poco de todo, pero para nada fue duro porque como os
dije, los trabajadores indios hacían casi todo. Limpiar habitaciones, ayudarles
a cocinar, hacer de diseñadoras de interiores para mejorar el estilo de las
habitaciones, proponer mejoras al jefe, responder opiniones sobre clientes que
han escrito en la web de tripadvisor y sobretodo y antetodo, disfrutar.
Compartir trabajo con indios te
permite descubrir su modo de hacer las cosas: dejadez total. Eran personas
encantadoras y su trabajo lo hacían, pero no como debían. El idioma era una
barrera para explicarles como mejorar, ya que sólo uno de ellos hablaba medio
inglés, pero muchas veces no nos entendía. Si a eso le añadimos que Papu, el
jefe, durante el día estaba en la ciudad y además le faltaba un poco de mano
dura, estaba claro que las cosas no podían ir perfectas. El fallo principal era
la limpieza, no cambiaban las sabanas entre el cliente anterior y el nuevo,
ponían colchas de pleno invierno encima con el calor que hacia, no tenían
material suficiente para las 10 habitaciones como toallas o almohadas, su forma
de limpiar dejaba mucho que desear, en fin, cositas varias. Pero, pese a ello,
tenían muy buenas opiniones en trip advisor y digamos que estaba considerado un
tour del desierto de alto nivel, ya que el precio era ni más ni menos que 140
dólares el paseo en camello, la habitacion, cena y desayuno para 2 personas, y
os aseguro que eso en India es mucho dinero.
Nuestros dias allí fueron
geniales, solo los 45 grados de calor lo hicieron un poco más duro, pero habia
tanta tranquilidad, silencio, relajación y amabilidad con el personal, que
hasta el calor se podía pasar por alto. La comida era increíblemente buena.
Tanto en Udaipur como en Jaisalmer he comido comida casera buenísima y toda
vegetariana, ni siquiera huevos. Y lo más curioso es que no me había dado
cuenta de que no estaba comiendo carne. Hay tanta variedad de comida india,
sobretodo por las miles de combinaciones de salsas, que perfectamente creo que podría
ser vegetariana. Pero esta claro que cuando vuelva al mundo de los embutidos y
el solomillo, será más complicado.
Excepto la primera y la última
noche que estuve en el desierto, las 3 noches restantes hubo clientes y por
tanto hubo espectáculo por la noche. Hacían una hoguera en el medio y un grupo
de músicos y bailarinas animaban a la gente mientras traían un aperitivo
delicioso, el cual era sólo el inicio de una rica y variada cena que se
serviría despues. Realmente me sentía una privilegiada disfrutando de aquel
espectáculo en medio del desierto.
Aunque más privilegiada me sentí
cuando la segunda noche dormí al aire libre viendo un verdadero espectáculo de
la naturaleza. Miles y miles de estrellas frente a mi, con algunas fugaces de
regalo para pedir más deseos, como si no estuviera cumpliendo ya suficientes. Y
para seguir disfrutando de la naturaleza, Ximena y yo nos levantamos para ver un
bonito amanecer.
En una semana llena de buenos
momentos en el desierto, no podía faltar un paseo en camello. Asi que el 7 de
octubre, de nuevo por gentileza de Papu, hicimos el tour junto con una familia
india que estaba de vacaciones. Llegamos por la mañana a la ciudad, y como el
tour no empezaba hasta el mediodía, Ximena y yo tuvimos tiempo de dar un paseo
por el fuerte y entrar a un palacio convertido en museo. Fue una visita super
interesante que incluía una audioguía en español, con lo cual pude aprender
muchas más cosas sobre Jaisalmer. El fuerte en la actualidad es un monumento en
peligro de derrumbamiento que sufre constantes renovaciones para evitar males
mayores. Otro punto a destacar eran el montón de murciélagos que había tanto en
el fuerte como dentro del palacio. Lo más divertido es que ni Ximena ni yo nos
dimos cuenta de que había murciélagos encima de nuestras cabezas, simplemente
oliamos algo extraño que no sabíamos que era, pero agradable no lo era para
nada. Y fue despues cuando hablamos con Sara y Luca, que supimos que aquel olor
era de los muchos murciélagos que había por el techo. En fin, nuestra máxima concentracion
en la historia del palacio no nos dejo ver nada más jaja.
Por la tarde hicimos el paseito
en camello, que fue muy bonito acompañado de una increíble puesta de sol. Hasta
pude darle un besito al sol como vereis en una de las fotos. Me lo he pasado
bomba fotografiando el sol. Había muchas opciones para jugar con las fotos y la
luz, utilizando cualquier adorno ya fuera una planta o un palo. Realmente se podían
hacer fotos maravillosas, y creo que alguna no me ha quedado del todo mal ;)
El 9 de octubre era el cumple de
Ximena, asi que la noche del 8 de octubre, aprovechando que no había clientes y
que sería mi última noche alli, Papu trajo ingredientes para hacer una sangría,
que al ser la única española me toco a mi hacerla. El toque final fue un rico
pastel de chocolate para que Ximena soplara las velas. Un detallazo increíble
por parte de Papu.
Papu era un tío genial y no tenía
mucha mentalidad de indio, aunque todo lo que rodeaba su vida eran tradiciones
demasiado conservadoras. Os contaré un poco sobre su vida, que es un clave
ejemplo de la India más tradicional y las consecuencias que ello conlleva.
Papu se casó con 18 años, pero no
pudo elegir a su mujer, si es que se puede llamar mujer a una niña de 9 años.
Esta niña tuvo a su primera hija con 13 años. En la actualidad la mujer tiene
22 y no puede salir de su casa, aunque eso no quita que además siempre tenga
que llevar la cara tapada con un pañuelo. Ella vive con los padres de el y sus
2 hijos, pues tuvo un segundo hace 3 años y medio. Papu prácticamente nunca
duerme en su casa, porque siempre esta en el campo del desierto. Vive para su
trabajo, y realmente se nota que dinero no le falta. Pero, y que pasa con la
felicidad? Su negocio lo inició hace 3 años, y antes de ello, estuvo viajando
por Europa durante 3 meses. España lo recorrió muy bien, ya que además de las
ciudades grandes como Barcelona, Madrid y San Sebastián, estuvo en Cuenca,
Ávila y Toledo entre otras. Este viaje le hizo ver que había otra forma de
vivir, sin obligaciones por tradiciones familiares.
Por supuesto la vida de la mujer
es mucho más triste aún, pero lo que estaba claro es que eso no es una familia
unida ni feliz. Es muy contradictorio
que las tradiciones familiares te obliguen a cumplir con unos estándares tan
conservadores, cuando se supone que como su propio nombre indica, son
tradiciones “familiares”. Como es posible que sea una falta de respeto para los
padres de el, que su mujer lleve la cara destapada dentro de casa, pero en
cambio no sea una falta de respeto que nunca duerman juntos, que no se la pueda
llevar de viaje y que no tenga ninguna vida matrimonial como marido y mujer.
Que concepto del amor y de la pareja tienen? Es bueno conservar las tradiciones
toda la vida cuando eso significa perder tu propia vida? Si hay algo que tengo
claro es que el amor es libre… Por tanto, me parece inhumano casar a una nina
de 9 anos. A partir de ahi, nada me puede parecer bien. Por lo visto no es solo
cosa de musulmanes estas indignantes ideas. Por suerte, cada vez son menos las
familias conservadoras que llegan a estos extremos en India.
Papu quiere una vida diferente
para sus hijos, es por ello que a su hija de 9 años no la va a casar con nadie.
A cambio, la esta llevando a un colegio privado que esta en la ciudad de
Jaisalmer y que en su dia, esta decision le supuso problemas con sus padres (los
abuelos de ella), puesto que no entendían porque no la llevaba al colegio de la
aldea…
Deseo que tanto su hija como su
hijo tengan una vida mejor. Tambien deseo que Papu encuentre la felicidad. Pero
sobretodo deseo que esa mujer prematura de 22 anos, pueda sonreir y saber
encontrar el lado bueno de su vida, porque creo que ahora es tarde para que pueda
cambiarla.
Tanto Ximena como yo estábamos de
acuerdo en que Papu realmente buscaba a gente por workaway, a parte de para
recibir ayuda, para relacionarse con gente extranjera con otra mentalidad mas
abierta de la que puede encontrar en su entorno. Despues de hablar con otros compañeros
de trabajo del campo del desierto, vimos que esa falta de vida matrimonial y
esas mujeres prematuras, estaban a la orden del dia en todos los casos. Algunos vivian solos y a 300 kilometros de la
aldea de su mujer, la cual vivía con los padres de el y se veian 2 veces al
ano. Otros tantos también dormían siempre en el campo del desierto aunque su
casa estuviera en la aldea de al lado. Otros celebraban la fiesta mayor cuando
nacia un niño y no una nina… en fin, otro mundo… Que finalidad tendrá condenar
la vida de 2 personas (que ademas son tus propios hijos) que no se quieren, que son ninos y que no saben ni lo que
es un matrimonio?
Mi ultimo dia en Jaisalmer fue el
9 de octubre, que aproveche para seguir visitando la ciudad ya que mi tren no salía
hasta la noche. Despues de comer algo en una bonita terraza del fuerte con
Ximena y la pareja, me despedi de todos contenta por aquella bonita experiencia
en el desierto en buena compañía. Por la tarde me perdi por pequeñas calles
comerciales que bordeaban el fuerte y acabe mi dia tomando algo en otra de las
bonitas terrazas, esta vez admirando la ciudad durante la noche. El fuerte
tenia una magia especial cuando anochecía, ya que se podía ver con mas
facilidad la vida de la gente que habitaba en aquel lugar con tanta historia.
Hola Joana, me he vuelto un adicto de tus aventuras, de momento mi mujer no tiene celos JAJAJA
ResponderEliminarvaya fotos del sol, solo por tus fotos, relato del viaje, experiencia etc. ya vale la pena dedicar unos minutos a tu aventura
Muchooooooooooooo animo y seguiré esperando tu nueva experiencia, para continuar disfrutando del viaje
Un abrazo
Juli
Hola Juli!! Me alegro que te hayas vuelto adicto jeje!!! Yo encantada de hacer disfrutar, si puedo transmitir aunque sea un poquito mi felicidad, ya me doy por satisfecha :)
EliminarUn abrazo!!