A las 6 de la
manana del 1 de octubre cogia otro de mis queridos trenes de la India, rumbo a
Phuskar. Viajar en tren siempre es una experiencia, y si vienes a la India, no
puedes dejar de subirte en uno de ellos. Vendedores gritando “chai, chai” en
cada una de las paradas, arregla-cremalleras, comida variada desde cacahuetes
hasta samosas y una variedad de gente de todo tipo. Desde la típica familia
feliz con ninos, pasando por los estudiantes, hasta el hombre extraño que viaja
solo y observa constantemente. En el tren se mezclan religiones con maletas,
olores, miradas y como siempre, sonrisas. Ventanas que dejan pasar el aire
fresco y permiten admirar como cambia el paisaje. Es divertido cuando pasamos
por algún pueblo, y ves la barrera cerrada para evitar que crucen los
vehículos. Increibles colas de coches,
motos, ricksaw, vacas y de todo un poco con caras de resignación que aprovechan
para hablar y mirarse entre ellos, hasta que la esperada barrera les deja el
paso libre.
Despues de
compartir asiento con una pareja de un chico argentino y una chica chilena muy
simpaticos, a las 11:30 de la mañana llegaba a Ajmer, a 12 kilometros de
Pushkar. De la estación de tren fui directa a la estación de buses para llegar
hasta mi destino. Practicamente no sabia nada de Pushkar, ni siquiera estaba en
mis planes. Simplemente me lo recomendó mi amigo ingles con quien comparti el
trekking por Nepal, y finalmente decidi incluirlo en mi ruta.
Y como es de
costumbre, acerte de pleno! Vaya lugar! Pushkar is a holy place (lugar
sagrado), asi que ya solo llegar se respiraba un aire diferente. Por
recomendación de mi amiga alemana con quien comparti habitación en las montanas
de Kerala, fui a un hostal que estaba en couchsurfing y, por tanto, la primera
noche me saldría gratis. Aquel hostal era una autentica comuna hippie!! Todos
los que estaban allí alojados eran israelíes, gente muy maja a la cual les
gusta vivir claramente en comunas. El hostal estaba a 10 minutos andando del
centro, con lo cual la relajación y el silencio era máximo. Rodeado de
montanas, también habia una pequeña piscina ideal para sofocar el calor y tomar
el sol (yuju!). Las habitaciones eran como pequeñas cabanas con duchas al aire
libre, y no sabeis como me gusto ducharme sin techo, en silencio y en medio de
la naturaleza. Fue genial! Y lo mejor, había un espacio en común también al
aire libre, con billar, ajedrez, música y restaurante las 24 horas. Que mas se podía pedir?
El dia de mi
llegada lo aproveche para darme un banito relajante en la piscina y empezar a
relacionarme con los israelíes y los trabajadores del hostal. Los jefes era 2
indios super simpaticos, con una filosofía de la vida muy feliz, muy libres y
muy amables. Y como no, con una sonrisa
de oreja a oreja.
Cuando empezó a
anochecer, me fui a pasear por el pueblo, un lugar sin trafico y lleno de
tiendecitas de ropa y demás abalorios típicos de la India, además de bonitos
restaurantes con terrazas y vistas al lago, que estaba situado en el centro de
la ciudad. Me perdi por sus calles y converse con diferentes habitantes que me
fui encontrando. Y es que al final esa es una de las cosas bonitas de viajar, abrirte
a la gente, aprender e intercambiar opiniones y conocimientos. Es muy
reconfortante cuando conversas con alguien y sientes que le estas haciendo
feliz solo por intercambiar unas palabras.
Ellos tienen otra filosofía de la vida. No hay prisas en su dia a dia,
posiblemente podrían vivir con mi reloj happy hour. Si guardas tiempo para hablar
con las personas, posiblemente estes aprendiendo algo nuevo cada vez. Hay cosas
que no se aprenden en los colegios ni en los trabajos… viajar es otra escuela…
a veces dura, pero llena de increíbles conocimientos sobre la vida y sobre uno
mismo.
Una agradable
cena en una terraza, y me fui de vuelta al hostal hippie con mis nuevos amigos
los israelíes. Por supuesto todos acababan hablando en su idioma, pero hicieron
por integrarme y hablarme en ingles cuanto pudieron. Muchos de ellos llevaban
en aquel lugar entre 1 y 2 meses, que cosas… Jugué unas cuantas partidas al
billar, un te y di por terminado mi primer dia en Pushkar.
El 2 de octubre
dormi hasta las 12 de la mañana jeje. Necesitaba un dia asi, ya que el dia
anterior no había dormido prácticamente ya que me había levantado a las 4:30
para coger el tren. Asi que me levante como una rosa, dispuesta a conocer un
poquito mas Pushkar. Despues de un rico desayuno en el hostal, uno de los
dueños se ofreció a llevarme por los alrededores de Pushkar en moto, y me
pareció una genial idea.
Montanas
preciosas, una mezcla de paisajes deserticos, como del far west, pero con mucho
verde también. Llegamos a un Baba templo. Baba son los que viven siempre
meditando, van vestidos con una especie de túnica naranja y tienen la barba muy
larga. Me tome un chai con varios fieles mas que andaban por el templo y ande
por los alrededores para ver el paisaje y los lugares de meditación.
Despues visitamos
una pequeña cascada sagrada y un árbol enorme enorme, en el que me atrevi a
escalar como un mono, cosa que no creo que hubiera hecho en mi vida anterior.
Mi vida anterior, jaja, que raro suena, pero es asi!
De vuelta nos
encontramos a 2 chicas y 2 chicos israelíes del hostal que estaban sentados
cerca de un pequeño lago, y nos unimos a ellos. Fuimos en moto hasta un lugar
precioso para ver la puesta de sol y de vuelta al pueblo me quede en el centro
para callejear un rato antes de volver al hostal. Visite el Brahma Templo,
lleno de devotos que hacían diferentes plegarias donando una comida extraña que
parecían palomitas para su Dios. Sonaban las campanas constantemente y me
sentía libre para andar y observar a la gente, ya que cuando rezan, dejo de sentirme
observada. Se concentran al máximo en sus rezos, y solo miran a su Dios.
Cuando callejeo y
me pierdo por los rincones, me siento como una ratita que corretea, pero
siempre esta alerta de lo que ocurre a su alrededor jeje. Y es que cuanto mas
extraño, perdido y misterioso sea el camino, ahí voy yo.
Despues de cenar
un thali riquísimo en un restaurante local, volvi al hostal para compartir
conversaciones con los israelíes y de nuevo jugar alguna partida de billar.
Ademas, aproveche para ver un sinfín de estrellas en el cielo, un magnifico
espectáculo. He incluido una nueva frase en mi vocabulario “Why like this”.
Simplemente es una broma que tienen en Israel a través de un programa de
televisión, y que no dejaban de decir constantemente. Hasta se habían inventado
una canción. Imaginaros la influencia de los israelíes en Pushkar, que todos
los indios por la calle también iban diciendo esa frase, y hasta vendían
camisetas con la frasecita!! Eso se llama adaptación a las necesidades del
cliente jeje.
El 3 de octubre
me levante a las 5 de la mañana como una campeona, para ver el amanecer desde
un templo en una colina, para el cual tenia que andar una hora para llegar.
Ande, porque me gusta andar, y llegue justo a tiempo para ver una subida de sol
preciosa. He visto muchos amaneceres y atardeceres durante mi viaje, pero cada
uno es diferente, tiene algo especial, luces y ambientes distintos, decorados
con naturaleza incomparable. Me encanta el sol, y me gusta disfrutar de el en
cualquier parte del mundo. La naturaleza nos regala tantas cosas que tan pocas
veces apreciamos…
En aquella colina
había unas vistas preciosas de toda la ciudad de Pushkar, y era un punto
perfecto para ver como el lago sagrado estaba situado en el centro, como si de
un abujero se tratase. Como acompañante, además de algún que otro turista,
había unos simpaticos monos que se dejaron fotografiar con facilidad. Ahí que
ver lo que les gusta a los monos los templos!
Despues de
empezar a descender, me pare en el lago para observar como hacían su bano
sagrado diario. Hay espacios reservados para mujeres y otros para hombres,
aunque las mujeres se banan con la falda puesta, pero sin nada en la parte de
arriba. Mientras se limpian, van realizando diferentes rituales con el agua,
tirando petalos de rosa y diciendo palabras en hindi para rezar por su buena
fortuna. Aunque al principio me negué a hacer el ritual puesto que uno de los
muchos gurus me lo había ofrecido y sabia que iba a tener que pagar, al final
decidi hacerlo y dejar una simple propinilla. Me puso la ya habitual marca en
la frente, me dio petalos de rosa y me hizo repetir diferentes frases. Me
pregunto por el nombre de mis familiares allegados, para que ellos también tuvieran
suerte en el trabajo, en la salud y en el amor. Al final lance los petalos para
alejar las malas energias y quedarme solo con lo bueno. Asi que papa, mama y
tata, que sepáis que estais llenos de buenas energias que llegan desde la
India.
Despues de mis
buenas energias, me pegue un buen desayuno en una terracita observando el lago,
visite un templo en el que tenia que taparme la cabeza y volvi al hostal para
disfrutar de mi ultimo dia en la agradable piscinita.
Musica, comida,
sol, buena compañía y hasta una siesta incluida, fue mi faena de aquel dia
jaja. Despues de mi ultima ducha al aire libre, disfrute de la ultima puesta de
sol en Pushkar desde un bar situado frente al lago. Relax máximo, poco mas pude
pedir para que mis 3 dias en aquella agradable ciudad, fueran perfectos.
Ultimas horas en
el hostal, y a las 23:00 de la noche cogía un bus nocturno que me llevaría a mi
próximo y espectacular destino: el
desierto de Jaisalmer, separado de Pakistan a solo unos 100 kilometros.
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