VIAJAR ALIMENTA EL ALMA

VIAJAR ALIMENTA EL ALMA
El inicio del camino

martes, 8 de octubre de 2013

Pushkar, uno de esos lugares magicos que sorprenden


A las 6 de la manana del 1 de octubre cogia otro de mis queridos trenes de la India, rumbo a Phuskar. Viajar en tren siempre es una experiencia, y si vienes a la India, no puedes dejar de subirte en uno de ellos. Vendedores gritando “chai, chai” en cada una de las paradas, arregla-cremalleras, comida variada desde cacahuetes hasta samosas y una variedad de gente de todo tipo. Desde la típica familia feliz con ninos, pasando por los estudiantes, hasta el hombre extraño que viaja solo y observa constantemente. En el tren se mezclan religiones con maletas, olores, miradas y como siempre, sonrisas. Ventanas que dejan pasar el aire fresco y permiten admirar como cambia el paisaje. Es divertido cuando pasamos por algún pueblo, y ves la barrera cerrada para evitar que crucen los vehículos.  Increibles colas de coches, motos, ricksaw, vacas y de todo un poco con caras de resignación que aprovechan para hablar y mirarse entre ellos, hasta que la esperada barrera les deja el paso libre.
                          
Despues de compartir asiento con una pareja de un chico argentino y una chica chilena muy simpaticos, a las 11:30 de la mañana llegaba a Ajmer, a 12 kilometros de Pushkar. De la estación de tren fui directa a la estación de buses para llegar hasta mi destino. Practicamente no sabia nada de Pushkar, ni siquiera estaba en mis planes. Simplemente me lo recomendó mi amigo ingles con quien comparti el trekking por Nepal, y finalmente decidi incluirlo en mi ruta.

Y como es de costumbre, acerte de pleno! Vaya lugar! Pushkar is a holy place (lugar sagrado), asi que ya solo llegar se respiraba un aire diferente. Por recomendación de mi amiga alemana con quien comparti habitación en las montanas de Kerala, fui a un hostal que estaba en couchsurfing y, por tanto, la primera noche me saldría gratis. Aquel hostal era una autentica comuna hippie!! Todos los que estaban allí alojados eran israelíes, gente muy maja a la cual les gusta vivir claramente en comunas. El hostal estaba a 10 minutos andando del centro, con lo cual la relajación y el silencio era máximo. Rodeado de montanas, también habia una pequeña piscina ideal para sofocar el calor y tomar el sol (yuju!). Las habitaciones eran como pequeñas cabanas con duchas al aire libre, y no sabeis como me gusto ducharme sin techo, en silencio y en medio de la naturaleza. Fue genial! Y lo mejor, había un espacio en común también al aire libre, con billar, ajedrez, música y restaurante las 24 horas.  Que mas se podía pedir?

El dia de mi llegada lo aproveche para darme un banito relajante en la piscina y empezar a relacionarme con los israelíes y los trabajadores del hostal. Los jefes era 2 indios super simpaticos, con una filosofía de la vida muy feliz, muy libres y muy amables.  Y como no, con una sonrisa de oreja a oreja.

Cuando empezó a anochecer, me fui a pasear por el pueblo, un lugar sin trafico y lleno de tiendecitas de ropa y demás abalorios típicos de la India, además de bonitos restaurantes con terrazas y vistas al lago, que estaba situado en el centro de la ciudad. Me perdi por sus calles y converse con diferentes habitantes que me fui encontrando. Y es que al final esa es una de las cosas bonitas de viajar, abrirte a la gente, aprender e intercambiar opiniones y conocimientos. Es muy reconfortante cuando conversas con alguien y sientes que le estas haciendo feliz solo por intercambiar unas palabras.  Ellos tienen otra filosofía de la vida. No hay prisas en su dia a dia, posiblemente podrían vivir con mi reloj happy hour. Si guardas tiempo para hablar con las personas, posiblemente estes aprendiendo algo nuevo cada vez. Hay cosas que no se aprenden en los colegios ni en los trabajos… viajar es otra escuela… a veces dura, pero llena de increíbles conocimientos sobre la vida y sobre uno mismo.

Una agradable cena en una terraza, y me fui de vuelta al hostal hippie con mis nuevos amigos los israelíes. Por supuesto todos acababan hablando en su idioma, pero hicieron por integrarme y hablarme en ingles cuanto pudieron. Muchos de ellos llevaban en aquel lugar entre 1 y 2 meses, que cosas… Jugué unas cuantas partidas al billar, un te y di por terminado mi primer dia en Pushkar.

El 2 de octubre dormi hasta las 12 de la mañana jeje. Necesitaba un dia asi, ya que el dia anterior no había dormido prácticamente ya que me había levantado a las 4:30 para coger el tren. Asi que me levante como una rosa, dispuesta a conocer un poquito mas Pushkar. Despues de un rico desayuno en el hostal, uno de los dueños se ofreció a llevarme por los alrededores de Pushkar en moto, y me pareció una genial idea.

Montanas preciosas, una mezcla de paisajes deserticos, como del far west, pero con mucho verde también. Llegamos a un Baba templo. Baba son los que viven siempre meditando, van vestidos con una especie de túnica naranja y tienen la barba muy larga. Me tome un chai con varios fieles mas que andaban por el templo y ande por los alrededores para ver el paisaje y los lugares de meditación.

Despues visitamos una pequeña cascada sagrada y un árbol enorme enorme, en el que me atrevi a escalar como un mono, cosa que no creo que hubiera hecho en mi vida anterior. Mi vida anterior, jaja, que raro suena, pero es asi!

De vuelta nos encontramos a 2 chicas y 2 chicos israelíes del hostal que estaban sentados cerca de un pequeño lago, y nos unimos a ellos. Fuimos en moto hasta un lugar precioso para ver la puesta de sol y de vuelta al pueblo me quede en el centro para callejear un rato antes de volver al hostal. Visite el Brahma Templo, lleno de devotos que hacían diferentes plegarias donando una comida extraña que parecían palomitas para su Dios. Sonaban las campanas constantemente y me sentía libre para andar y observar a la gente, ya que cuando rezan, dejo de sentirme observada. Se concentran al máximo en sus rezos, y solo miran a su Dios.

Cuando callejeo y me pierdo por los rincones, me siento como una ratita que corretea, pero siempre esta alerta de lo que ocurre a su alrededor jeje. Y es que cuanto mas extraño, perdido y misterioso sea el camino, ahí voy yo.

Despues de cenar un thali riquísimo en un restaurante local, volvi al hostal para compartir conversaciones con los israelíes y de nuevo jugar alguna partida de billar. Ademas, aproveche para ver un sinfín de estrellas en el cielo, un magnifico espectáculo. He incluido una nueva frase en mi vocabulario “Why like this”. Simplemente es una broma que tienen en Israel a través de un programa de televisión, y que no dejaban de decir constantemente. Hasta se habían inventado una canción. Imaginaros la influencia de los israelíes en Pushkar, que todos los indios por la calle también iban diciendo esa frase, y hasta vendían camisetas con la frasecita!! Eso se llama adaptación a las necesidades del cliente jeje.

El 3 de octubre me levante a las 5 de la mañana como una campeona, para ver el amanecer desde un templo en una colina, para el cual tenia que andar una hora para llegar. Ande, porque me gusta andar, y llegue justo a tiempo para ver una subida de sol preciosa. He visto muchos amaneceres y atardeceres durante mi viaje, pero cada uno es diferente, tiene algo especial, luces y ambientes distintos, decorados con naturaleza incomparable. Me encanta el sol, y me gusta disfrutar de el en cualquier parte del mundo. La naturaleza nos regala tantas cosas que tan pocas veces apreciamos…

En aquella colina había unas vistas preciosas de toda la ciudad de Pushkar, y era un punto perfecto para ver como el lago sagrado estaba situado en el centro, como si de un abujero se tratase. Como acompañante, además de algún que otro turista, había unos simpaticos monos que se dejaron fotografiar con facilidad. Ahí que ver lo que les gusta a los monos los templos!

Despues de empezar a descender, me pare en el lago para observar como hacían su bano sagrado diario. Hay espacios reservados para mujeres y otros para hombres, aunque las mujeres se banan con la falda puesta, pero sin nada en la parte de arriba. Mientras se limpian, van realizando diferentes rituales con el agua, tirando petalos de rosa y diciendo palabras en hindi para rezar por su buena fortuna. Aunque al principio me negué a hacer el ritual puesto que uno de los muchos gurus me lo había ofrecido y sabia que iba a tener que pagar, al final decidi hacerlo y dejar una simple propinilla. Me puso la ya habitual marca en la frente, me dio petalos de rosa y me hizo repetir diferentes frases. Me pregunto por el nombre de mis familiares allegados, para que ellos también tuvieran suerte en el trabajo, en la salud y en el amor. Al final lance los petalos para alejar las malas energias y quedarme solo con lo bueno. Asi que papa, mama y tata, que sepáis que estais llenos de buenas energias que llegan desde la India.

Despues de mis buenas energias, me pegue un buen desayuno en una terracita observando el lago, visite un templo en el que tenia que taparme la cabeza y volvi al hostal para disfrutar de mi ultimo dia en la agradable piscinita.

Musica, comida, sol, buena compañía y hasta una siesta incluida, fue mi faena de aquel dia jaja. Despues de mi ultima ducha al aire libre, disfrute de la ultima puesta de sol en Pushkar desde un bar situado frente al lago. Relax máximo, poco mas pude pedir para que mis 3 dias en aquella agradable ciudad, fueran perfectos.

Ultimas horas en el hostal, y a las 23:00 de la noche cogía un bus nocturno que me llevaría a mi próximo y espectacular destino:  el desierto de Jaisalmer, separado de Pakistan a solo unos 100 kilometros.

Mi India bonita, gracias por hacerme disfrutar tanto!! Un abrazo a todos!!


































































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