VIAJAR ALIMENTA EL ALMA

VIAJAR ALIMENTA EL ALMA
El inicio del camino

jueves, 31 de octubre de 2013

Y cruzando el charco, llegue a Argentina! Empezamos por Iguazu!


Echare de menos Asia, es algo inevitable. El shock que provoca un nuevo continente como Suramerica es algo que tenia que pasar. Se acabaron los precios baratos, se acabo la cultura y la forma de vida oriental, pero a cambio volvia a mi idioma, el castellano y a un lugar mas europeo. De repente todo me parecía mas fácil, no tenia que esforzarme mucho por encontrar un autobús, o por pedir información, o por encontrar comida parecida a la nuestra. Y en cierta manera, me había acostumbrado a Asia, y me sentía extraña e incluso algo entristecida.

El 22 de octubre por la mañana aterrizaba en Buenos Aires, después de una escala en Dallas. Mi viaje en Argentina empezaba en Iguazu, al norte y haciendo frontera con Brasil. Asi que desde el aeropuerto me fui directa a la estación de autobuses del Retiro, donde compre mi billete con salida a las 13:30 del mediodía. Aquel autobús era para ricos, me sentía con excesiva comodidad. Un asiento increíble que incitaba a dormir constantemente, y en cierta manera es lo que estuve haciendo casi todo el trayecto. Parece que no es lo mismo cuando encuentras algo increíblemente comodo en un país donde nada es comodo, a cuando lo encuentras en un país donde todo tiene que ser comodo. No es la misma satisfacción. Por ejemplo comerme un plato de pasta en Asia era una delicia, comérmelo aquí es lo normal. Como veis sigo en proceso de cambiar el chip, y no es fácil os lo aseguro.

Despues de 19 horas de trayecto, llegaba a Iguazu a las 8:30 de la mañana, donde me esperaría Sara, una chica de couchsurfing con quien conecte a la perfeccion desde el principio. Vivia en un pisito muy mono con un perrito llamado Dolce muy jugueton y cariñoso. Despues de conversar un rato, ella se fue a trabajar y yo aproveche el dia para ir a visitar mi objetivo de aquel lugar: las famosísimas cataratas de Iguazu.

Cualquier descripción de aquel lugar se queda corta para explicar cuanta belleza pude admirar. Esto si que era un regalo de la naturaleza. Por descontado, han sido las cataratas mas impresionantes que he visto nunca y que posiblemente vere. Visite las del Niagara en Canada, pero no tienen absolutamente nada que ver. Ademas que las de Iguazu son muchísimo mas grandes y espectaculares, lo mas destacable es que están en medio de la naturaleza rodeadas de vegetación y animales, mientras que las del Niagara están rodeadas de puestos de perritos calientes, hoteles y restaurantes enormes, circulación de coches y hasta un metro, lo cual se parece mas a un Port Aventura que a un parque natural.


Hizo un dia radiante de sol, asi que los remojones que me di cuando me acercaba a los distintos saltos fueron muy agradables. Y es que todo el parque natural estaba lleno de distintos saltos (quizás nosotros lo conocemos mas como cascadas), cada uno con sus peculiaridades, pero todos en conjunto creaban un paisaje espectacular. Otra de las cosas que pude admirar y que hizo mas bonitas las vistas si cabe, fue el precioso arcoíris que se reflejaba desde las cascadas, con colores totalmente definidos y su forma arqueada prácticamente perfecta. Incluso en algunos puntos se podían ver hasta 2 arcoiris. Una autentica pasada y un regalo para la vista (y para las fotos). Todo el parque tenia diferentes pasarelas en medio de la naturaleza para acercarte a los distintos saltos, y realmente era una gozada pasear por aquellos caminos. Quiero destacar que todos las pasarelas estaban preparadas para que pudieran transitar los minusválidos, lo cual es todo un detalle para quitarse el sombrero. Porque si nos ponemos a pensar no quiero ni imaginar la de lugares maravillosos que no podrán visitar por no estar preparados para ellos. Me quito el sombrero por Iguazú y desde aqui hago un llamamiento para que dejemos de hacer las cosas sólo para la mayoría, y empecemos a adaptarnos a las necesidades de todos. Quizás no vemos muchos minusválidos haciendo turismo, pero alguien se ha parado pensar que quizás es un sector que esta deseando hacer turismo y conocer lugares, pero el mundo no se lo permite y estamos perdiendo clientes potenciales? Aprovecho para hacer un llamamiento a Barcelona, una ciudad moderna y cosmopolita que se ha olvidado de poner sonido en los semáforos para avisar a los ciegos... Quizás algo se puede aprender de Madrid, que a parte de un equipo de fútbol, también es una ciudad y en eso lleva la delantera... Oí algun rumor que no se había puesto el sonido porque molestaba a los vecinos por la noche. Espero que no sea verdad... Porque lo primero que me viene en mente es aquella mujer repipi de la película de Titanic que reclamaba botes salvavidas con más espacio para los de primera clase... Pffff


En fin, volviendo a las preciosas cataratas de Iguazú, antes de acabar mi visita decidí adentrarme en las enormes cascadas con una lancha que te pegaba un auténtico remojon. El agua caía con tanta fuerza que la sensación de que te ibas a ahogar era constante. Molo un montón sin duda!


Como dije, estábamos en medio de la naturaleza, asi que pude ver fauna variada. Diferentes variedades de pájaros, infinidad de mariposa, enormes lagartos y los más graciosos y acostumbrados a los humanos: nuestros amigos los monos y una especie de oso hormiguero en pequeño que ahora no recuerdo el nombre. Lo que si recuerdo es la facilidad que tenían para subirse en cualquiera de las mesas de los pocos restaurantes que había por el parque, y deborar todo sin importar si el dueño de la comida era un humano. Yo tuve la suerte de que justo terminaba de comer cuando el oso extraño se subía en mi mesa y arrasaba con todo. Por suerte solo pudo tirar mi bebida y rasguñar los platos vacios.

Cuando volví a casa de Sara despues de aquel día tan completo, salimos a cenar una parrillada riquísima en un lugar donde cantaban en directo. Tuvimos tiempo de conversar sobre la vida y hacernos buenas amigas.
Del pueblo de Iguazú me llamo la atención las calles tan anchas que tenía y todos los edificios y casas bajitas que había, que en cierta manera me recordaban un poco a los pueblos típicos de las películas americanas. Aunque luego, cuando me fijaba en los comercios, me recordaban más a los típicos de cualquier pueblecito andaluz de la España profunda. Que mezcla más rara y más divertida a la vez jeje.


Al día siguiente volvía a visitar las cataratas de Iguazú, pero esta vez desde el lado brasileño. Para ello tenía que tomar (mejor que me acostumbre a dejar de decir coger porque aquí tiene un significado sexual) un autobús (colectivo como le llaman en Argentina) que se pararía en la frontera para ponerme un nuevo sellito en el pasaporte.


Sin duda las cataratas también eran impresionantes desde el lado brasileño. Digamos que desde este lado se veían más en conjunto, la vista era más panorámica, aunque también era posible estar cerquita de alguna cascada que te daba un buen chapuzón. Para diferenciar las fotos tendréis que fijaros en mi cambio de ropa y en que el día en Brasil estaba más nublado. De hecho estuvo casi todo el día lloviendo, lo contrario del día anterior en el lado argentino.


Personalmente me gustaron más las del lado argentino porque podías introducirte más en la naturaleza paseando por caminos hermosos y bordeando todos los saltos tanto por arriba como por abajo. Pero es verdad que las vistas desde Brasil fueron espectaculares y además, porque no, pase un día en tierras brasileñas y ahora puedo decir que he estado en Brasil jeje.


Aquella misma tarde me despedía de Sara y tomaba un colectivo de vuelta a Buenos Aires, donde llegaría el viernes 25 de octubre al mediodía para pasar el fin de semana.

Os seguiré contando!!! Muchos besitos desde mi nuevo continente!!



































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