Echare de menos
Asia, es algo inevitable. El shock que provoca un nuevo continente como
Suramerica es algo que tenia que pasar. Se acabaron los precios baratos, se
acabo la cultura y la forma de vida oriental, pero a cambio volvia a mi idioma,
el castellano y a un lugar mas europeo. De repente todo me parecía mas fácil,
no tenia que esforzarme mucho por encontrar un autobús, o por pedir información,
o por encontrar comida parecida a la nuestra. Y en cierta manera, me había acostumbrado
a Asia, y me sentía extraña e incluso algo entristecida.
El 22 de octubre
por la mañana aterrizaba en Buenos Aires, después de una escala en Dallas. Mi
viaje en Argentina empezaba en Iguazu, al norte y haciendo frontera con Brasil.
Asi que desde el aeropuerto me fui directa a la estación de autobuses del
Retiro, donde compre mi billete con salida a las 13:30 del mediodía. Aquel autobús
era para ricos, me sentía con excesiva comodidad. Un asiento increíble que
incitaba a dormir constantemente, y en cierta manera es lo que estuve haciendo
casi todo el trayecto. Parece que no es lo mismo cuando encuentras algo increíblemente
comodo en un país donde nada es comodo, a cuando lo encuentras en un país donde
todo tiene que ser comodo. No es la misma satisfacción. Por ejemplo comerme un
plato de pasta en Asia era una delicia, comérmelo aquí es lo normal. Como veis
sigo en proceso de cambiar el chip, y no es fácil os lo aseguro.
Despues de 19
horas de trayecto, llegaba a Iguazu a las 8:30 de la mañana, donde me esperaría
Sara, una chica de couchsurfing con quien conecte a la perfeccion desde el
principio. Vivia en un pisito muy mono con un perrito llamado Dolce muy
jugueton y cariñoso. Despues de conversar un rato, ella se fue a trabajar y yo
aproveche el dia para ir a visitar mi objetivo de aquel lugar: las famosísimas cataratas
de Iguazu.
Cualquier descripción
de aquel lugar se queda corta para explicar cuanta belleza pude admirar. Esto
si que era un regalo de la naturaleza. Por descontado, han sido las cataratas
mas impresionantes que he visto nunca y que posiblemente vere. Visite las del
Niagara en Canada, pero no tienen absolutamente nada que ver. Ademas que las de
Iguazu son muchísimo mas grandes y espectaculares, lo mas destacable es que están
en medio de la naturaleza rodeadas de vegetación y animales, mientras que las
del Niagara están rodeadas de puestos de perritos calientes, hoteles y
restaurantes enormes, circulación de coches y hasta un metro, lo cual se parece
mas a un Port Aventura que a un parque natural.
Hizo un dia
radiante de sol, asi que los remojones que me di cuando me acercaba a los
distintos saltos fueron muy agradables. Y es que todo el parque natural estaba
lleno de distintos saltos (quizás nosotros lo conocemos mas como cascadas),
cada uno con sus peculiaridades, pero todos en conjunto creaban un paisaje
espectacular. Otra de las cosas que pude admirar y que hizo mas bonitas las
vistas si cabe, fue el precioso arcoíris que se reflejaba desde las cascadas,
con colores totalmente definidos y su forma arqueada prácticamente perfecta.
Incluso en algunos puntos se podían ver hasta 2 arcoiris. Una autentica pasada
y un regalo para la vista (y para las fotos). Todo el parque tenia diferentes
pasarelas en medio de la naturaleza para acercarte a los distintos saltos, y
realmente era una gozada pasear por aquellos caminos. Quiero destacar que todos
las pasarelas estaban preparadas para que pudieran transitar los minusválidos,
lo cual es todo un detalle para quitarse el sombrero. Porque si nos ponemos a pensar no quiero ni imaginar la de lugares
maravillosos que no podrán visitar por no estar preparados para ellos.
Me quito el sombrero por Iguazú y desde aqui hago un llamamiento para
que dejemos de hacer las cosas sólo para la mayoría, y empecemos a
adaptarnos a las necesidades de todos. Quizás no vemos muchos
minusválidos haciendo turismo, pero alguien se ha parado pensar que
quizás es un sector que esta deseando hacer turismo y conocer lugares,
pero el mundo no se lo permite y estamos perdiendo clientes potenciales?
Aprovecho para hacer un llamamiento a Barcelona, una ciudad moderna y
cosmopolita que se ha olvidado de poner sonido en los semáforos para
avisar a los ciegos... Quizás algo se puede aprender de Madrid, que a
parte de un equipo de fútbol, también es una ciudad y en eso lleva la
delantera... Oí algun rumor que no se había puesto el sonido porque
molestaba a los vecinos por la noche. Espero que no sea verdad... Porque
lo primero que me viene en mente es aquella mujer repipi de la película
de Titanic que reclamaba botes salvavidas con más espacio para los de
primera clase... Pffff
En fin, volviendo a las preciosas cataratas de Iguazú, antes de
acabar mi visita decidí adentrarme en las enormes cascadas con una
lancha que te pegaba un auténtico remojon. El agua caía con tanta fuerza
que la sensación de que te ibas a ahogar era constante. Molo un montón
sin duda!
Como dije, estábamos en medio de la naturaleza, asi que pude ver
fauna variada. Diferentes variedades de pájaros, infinidad de mariposa,
enormes lagartos y los más graciosos y acostumbrados a los humanos:
nuestros amigos los monos y una especie de oso hormiguero en pequeño que
ahora no recuerdo el nombre. Lo que si recuerdo es la facilidad que
tenían para subirse en cualquiera de las mesas de los pocos restaurantes
que había por el parque, y deborar todo sin importar si el dueño de la
comida era un humano. Yo tuve la suerte de que justo terminaba de comer
cuando el oso extraño se subía en mi mesa y arrasaba con todo. Por
suerte solo pudo tirar mi bebida y rasguñar los platos vacios.
Cuando volví a casa de Sara despues de aquel día tan completo,
salimos a cenar una parrillada riquísima en un lugar donde cantaban en
directo. Tuvimos tiempo de conversar sobre la vida y hacernos buenas
amigas.
Del pueblo de Iguazú me llamo la atención las calles tan anchas que
tenía y todos los edificios y casas bajitas que había, que en cierta
manera me recordaban un poco a los pueblos típicos de las películas
americanas. Aunque luego, cuando me fijaba en los comercios, me
recordaban más a los típicos de cualquier pueblecito andaluz de la
España profunda. Que mezcla más rara y más divertida a la vez jeje.
Al día siguiente volvía a visitar las cataratas de Iguazú, pero esta
vez desde el lado brasileño. Para ello tenía que tomar (mejor que me
acostumbre a dejar de decir coger porque aquí tiene un significado
sexual) un autobús (colectivo como le llaman en Argentina) que se
pararía en la frontera para ponerme un nuevo sellito en el pasaporte.
Sin duda las cataratas también eran impresionantes desde el lado
brasileño. Digamos que desde este lado se veían más en conjunto, la
vista era más panorámica, aunque también era posible estar cerquita de
alguna cascada que te daba un buen chapuzón. Para diferenciar las fotos
tendréis que fijaros en mi cambio de ropa y en que el día en Brasil
estaba más nublado. De hecho estuvo casi todo el día lloviendo, lo
contrario del día anterior en el lado argentino.
Personalmente me gustaron más las del lado argentino porque podías
introducirte más en la naturaleza paseando por caminos hermosos y
bordeando todos los saltos tanto por arriba como por abajo. Pero es
verdad que las vistas desde Brasil fueron espectaculares y además,
porque no, pase un día en tierras brasileñas y ahora puedo decir que he
estado en Brasil jeje.
Aquella misma tarde me despedía de Sara y tomaba un colectivo de
vuelta a Buenos Aires, donde llegaría el viernes 25 de octubre al
mediodía para pasar el fin de semana.
Os seguiré contando!!! Muchos besitos desde mi nuevo continente!!
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