El miércoles 20 de noviembre, después de una buena comilona en Chiloe, partia rumbo a Argentina de nuevo, para conocer la famosa región de los lagos. Gracias al camionero que había conocido al día anterior, no tuve ni que hacer dedo puesto que él iba rumbo al mismo destino que yo. Así que sobre las 16:00 de la tarde empezaba el viaje con mi nuevo amigo Daniel. La frontera chilena cerraba a las 20:00 de la tarde, con lo cual no pudimos pasar el mismo día. Junto con Víctor, otro compañero camionero que hacia el mismo trayecto, preparamos una rica cena a lo camping total jeje. Esta vez dormí en el asiento, igual de cómodo que en un autobus, así que no me podía quejar.
El jueves 21 de noviembre continuamos nuestro camino temprano, disfrutando de unas vistas maravillosas rodeados de volcanes y montañas. Además del bonito día soleado, escuchábamos un cd de los Creedence, una musica que pegaba a la perfección con el paisaje.
A la 1 del mediodía llegaba a la Angostura, mi primer lugar a visitar en la región de los lagos. Después de despedirme de Daniel y Víctor, me encontraba con Joan, el próximo couchsurfing que me alojaría en su casa junto a su novia Melina. Vivían en pleno bosque ya que los padres de ella eran dueños de un hotel con cabañas, y ellos trabajaban y vivían allí. Era un lugar bonito y acogedor, y ellos una pareja encantadora.
Aquella tarde me llevaron a un lago precioso junto con su amigo Fede. Estuvimos tomando unos mates, la bebida por excelencia en Argentina que todo el mundo transporta con un termo a cualquier lado. Aquella noche Melina y yo hicimos de cocineras, yo con mi rica tortilla española y ella con unas albóndigas de arroz y verduras muy buenas.
El viernes 22, después de dormir unas cuantas horas como Dios manda (traduciendo, que no me puse el despertador y amanecí casi al mediodía jeje), me desperté como una rosa, de nuevo con un bonito día soleado ideal para recorrer un poco mas el resto de lagos de la zona. Me fui a pasear súper feliz, y visite 2 lagos mas que eran preciosos.
Fue súper relajante sentarme y escuchar el sonido del agua, un agua transparente en el que se reflejaban a la perfección las verdes montañas. Si hubo algo que me encanto, fueron unas flores amarillas preciosas que adornaban todo el paseo por los lagos, junto con otras lilas que contrastaban a la perfección con el verde paisaje. Por algo a la Angostura le llamaban El jardín de la Patagonia. Termine la tarde visitando un mirador en el que estuve completamente sola admirando un atardecer frente a otro lago precioso. La foto que salgo tumbada en el mirador lo dice todo.
Aquella noche, Joan y Melina habían organizado un asado con sus amigos, especialmente porque venia yo, lo cual fue todo un detalle. Un asado es a lo que nosotros llamaríamos una barbacoa, pero aunque yo me quiero mucho a mi España bonita, hay que reconocer que la carne argentina esta mucho mas rica y sabrosa. Mmmm, como disfrute! Después salimos tod@s a tomar algo y bailotear un rato, algo que hacia tiempo que no hacia y que me diverti un monton.
Les agradecí mucho todos los detalles que tuvieron conmigo y el sábado al mediodía me despedía de ellos para ir rumbo a mi próximo destino, San Martín de los Andes, situado a poco mas de 100 km. Puesto que llovía, intente hacer dedo en la gasolinera del pueblo, pero aquel no era un buen punto puesto que los coches podían ir en muchas direcciones. Así que me fui a la estación de buses y espere 3 horas tranquilamente escribiendo en una cafetería, mientras veía llover y se hacían las 19:30, hora de salida del bus.
La carretera entre Angostura y San Martín de los Andes era la famosa ruta de los 7 lagos con unas vistas preciosas, tal y como indica su nombre, de bonitos lagos. Y es que en esta región hay la mayor reserva de agua dulce del mundo. Es curioso pero analizando Argentina, lo que tiene, lo tiene a gran escala. El glaciar mas grande y segundo mas antiguo del mundo, las cascadas mas enormes, la mayor cantidad de agua dulce, la ciudad del fin del mundo, enormes desiertos y seguro que muchas mas cosas que me estoy dejando o que todavía me quedan por descubrir. Llegue a San Martín de los Andes anocheciendo y allí me esperaba Yeny, mi nueva amiga de couchsurfing. Sin duda, esto de couchsurfing mola un montón. Es genial como la gente te abre la puerta de su casa y te ayuda en todo lo que puede, para hacer que tu viaje sea lo mas cómodo posible. Son como una especie de guías turisticos comprometidos con su ciudad para que te lleves la mejor imagen del lugar. A veces no valoramos lo suficiente los grandes corazones que tenemos las personas.
El domingo por la mañana Yeny y yo nos levantamos con energía, después de un te y un desayuno rico a base de mermeladas artesanales deliciosas y pan hecho por su novio, que esos días no estaba allí. Yeny era vegetariana y naturista, lo cual se reflejaba claramente en su cocina, con alimentos muy sanos.
Aquella mañana soleada, aunque con un viento importante, nos fuimos a pasear por la pequeña ciudad. Sin duda, sino la que mas, una de las ciudades mas bonitas y bien cuidadas que vi en Argentina. La situación era ideal, junto a un lago y rodeado de verde bosque. La arquitectura de los comercios y restaurantes era rustica y construida con madera local, lo cual les daba a todas las calles del centro un aire pintoresco y a la vez con clase. La decoración de las tiendas de ropa, pastelerías, restaurantes, etc. también era muy singular y se notaba que cuidaban cada detalle. El pequeño negocio artesanal ocupaba un buen lugar en esta ciudad. Tampoco había bloques de pisos, todo eran casas, a cual mas bonita. Se notaba que había un buen nivel de vida sin duda.
Después de probar unos ricos dulces y callejear, andamos por un sendero hasta llegar a un mirador con vistas a la ciudad y a un gran lago. Yeny volvió a casa porque tenia que trabajar, y yo seguí paseando hasta una pequeña playa llamada Islita. Allí comí y me eche una siesta de lo mas agradable en un lugar donde solo oía el sonido del agua. En el camino pase por una pequeña aldea Mapuche, una comunidad de gente con rasgos mas indígenas que vivían en casitas en pleno campo.
Cada vez me sentía mas en contacto con la naturaleza. Sentía el sonido de las hojas de los arboles, observaba cada pajarito, siempre atenta a cada detalle como si de alguna forma me pudiera comunicar con la naturaleza. Era una sensación extraña pero a la vez agradable. A la vuelta le pedí a una pareja si me podía llevar hasta el pueblo en su coche, a lo cual accedieron encantados.
Aquella noche fui a buscar a Yeny al trabajo y desde allí fuimos a comer unas empanadas típicas argentinas, antes de llegar al cine para ver una peli de un cine independiente que filmaba películas nacionales argentinas, para impulsar a los nuevos talentos. Una noche entretenida que acabamos en una chocolatería de un amigo suyo, que nos invito a un te y a probar ricos chocolates.
Yeny me había hablado de un lago especial que no me podía perder. Así que el lunes por la mañana, junto con unos mates y un amigo suyo que nos llevaba en coche, nos fuimos de camino al lago Lolog. Y vaya si era especial. Que tranquilidad. Que sosiego. Que belleza. Que buenas energías y que sol mas resplandeciente.
De nuevo la casualidad (o no) me había puesto ante mi a Flori, el amigo de Yeny, un hombre que me hacia reafirmar de nuevo, igual que el psicólogo Rob, mis pensamientos sobre la importancia de las buenas energías, de la conexión del cuerpo con la mente y de como tenemos que prestar atención a los mensajes de todo cuanto nos rodea. Y es que cuanto mas sensibles somos a la observación, mas cosas podemos descubrir, y mas mensajes podemos interpretar. Por ejemplo, durante mi viaje, en momentos determinados me he encontrado a un perro que venia de la nada, y que me seguía todo el camino, generalmente siempre que iba sola. Puedo no prestarle atención, o puedo pensar que esos perros estaban conmigo por alguna razón. Si no se que camino tomar, y de repente un pájaro va para la izquierda, significa eso que el camino correcto es para ese lado? Quizás si, o quizás no, pero de alguna forma la vida, la naturaleza, nuestro cuerpo y todo cuanto nos rodea, siempre nos esta dando señales que podemos observar, o que podemos ignorar. Yo he decidido observarlas, y de momento parece que todo me sale bien. Los mismos pajaros son los primeros en alertar de la llegada de un tsunami antes de que se produzca.
De nuevo, Flori volvió a utilizar el mismo concepto de luz igual que Rob el psicólogo, para reafirmar que los seres que tenemos luz, atraemos a los que están buscando la luz. Seré yo un ser de luz? Sera por eso que me siento tan protegida durante mi viaje, que solo me rodeo de personas buenas y que me pasan cosas que me sirven para ser cada día un poquito mas feliz? Porque aunque cometa errores y haya momentos menos buenos, son igual de valiosos porque sirven para seguir aprendiendo.
Quizás hay una forma mas fácil de entenderlo y que seguro que todos conocéis. Por un momento imaginaros los famosos dibujos de Dragon Ball Z. Ahora pensad en nuestro querido Goku y acordados de aquellos momentos en que era invencible. Que era lo que tenia a su alrededor? Una aureola de luz. Así es como me siento yo. Algunos lo llamaran suerte, otros flor en el culo y otros que estoy bendecida por el santísimo. Yo lo llamo luz, y lo llamo positivismo.
Recordare aquel lago como un lugar muy especial. Porque lo era. Y porque tuve tiempo de observar y de comunicarme con la naturaleza. Algo que el día a día no nos permite ver, porque estamos ocupados pensando en el movil, la lavadora, la lista de la compra y el vecino con el que me he enfadado hoy. Y seguramente que todos tenemos una ventana preciosa desde la que podemos observar algo. Que tal si lo probamos?
Al mediodía me despedía de Yeny y Flori con un fuerte abrazo, pues mi destino continuaba rumbo a otra ciudad de la región todavía patagónica. Esta vez lo dejaba en manos del destino e iba a depender de quien me llevara en autostop, si llegaba a un lugar o a otro. El caso es que tenia dudas de visitar Bariloche, que estaba a unos 150 km. Me habían dicho que era una ciudad muy grande y que habiendo visto los paisajes de Angostura y San Martín de los Andes, no era necesario pasar por allí. El Bolsón era una ciudad a 150 km mas que Bariloche y que tenia claro que quería visitar. Así que, tal y como me dijo Flori, espere el auto con amor, justicia y verdad, y de esta forma me llevaría la persona que mas me convenga, y que de alguna forma estuviera buscando la luz.
Os seguire explicando en mi próxima entrada! Abrazos de luz para todos!!
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