El lunes 25 de noviembre esperaba en San Martín de los Andes haciendo autostop rumbo a descubrir mi próximo destino todavía incierto. En 20 minutos me paro un hombre que viajaba con su hija, que era de mi misma edad. En Argentina era un fin de semana largo puesto que el lunes 25 de noviembre era fiesta, así que muchos eran los turistas que andaban por esa zona. Estaba de suerte, pues efectivamente estaban turisteando y se dirigían a pasear recorriendo un pueblecito llamado Treful y una zona de lagos que todavía era desconocida para mi. En menos de 5 minutos ya me habían invitado a hacer el recorrido con ellos, lo cual me pareció una genial idea, pues al final me dejarían muy cerca de Bariloche. Realmente el recorrido fue muy bonito y hasta me invitaron a un chocolate y una rica tarta de manzana en una cafetería del pueblecito.
Fue increíble como en poco rato cambiaba el paisaje boscoso y se convertía en mas seco y rocoso. Pasamos por el Valle Encantado, un lugar en el cual, antes de ser consciente de que pasábamos por una zona con ese nombre, ya había observado que no era un paisaje normal. Era un lugar mágico. Las rocas tenían formas de caras con expresiones, animales y miles de cosas mas que te pudieras imaginar. Eran paredes rocosas enormes, y en la parte mas alta solo tenias que dejar llevar la imaginación, y descubrir formas que parecían que tuvieran vida propia. Un valle precioso, acompañado de otro de los muchos lagos de la región.
Después de aquel recorrido turista con aquel padre e hija tan agradables, me dejaron en una rotonda muy cercana a Bariloche, en la cual se encontraba un cruce dirección al Bolsón. Decidí esperar como máximo una hora, y sino me quedaría en Bariloche. El dia era soleado y agradable, así que era fácil hacer dedo. Y es que lo bueno de hacer autostop es que te acostumbras a vivir con incertidumbre y a tener paciencia. Así fue como en 20 minutos me paro otro de mis amigos los camioneros, que iba para el Bolsón. Me despedí de Bariloche en la distancia, rumbo hacia mi próximo lugar, que el destino había decidido por si solo, con regalo incluido de una ruta turística por un lugar que yo no siquiera contemplaba en mis planes.
Un camionero muy simpático como todos, que me agradeció la compañía pues llevaba conduciendo desde las 5:00 de la mañana y eran las 19:00 de la tarde. Los camioneros son personas que necesitan hablar, asi que me hablo de sus hijas, de su mujer fallecida y de su nueva mujer con quien rehizo su vida.
A las 21:00 de la tarde (aquí anochece a las 21:30), llegaba al Bolsón, donde me esperaban Roberto y Cecilia. Esta vez no eran de couchsurfing, sino de workaway, donde ayudaría trabajando en su huerto a cambio de una cabaña y comidas por un módico precio. Eran una pareja hippie, naturista y vegetariana con muy buena onda como dirían aquí, con quien pase 2 días y medio viviendo entre bosques y un bonito río.
Cecilia cocinaba muy bien y la comida era muy natural y sana, ya que venia directamente desde la huerta y además cocinaba un pan artesanal riquisimo.
La cabaña donde dormía era la típica de los dibujos animados en la que todos quisimos vivir alguna vez cuando eramos niños. Yo, 28 años mas tarde, cumplía mi deseo.
Por las mañanas después de desayunar, Robert me enseñaba a trabajar en el huerto. Sacaba las malas hierbas, regaba, replantaba y aprendí a sembrar, aunque de esto ultimo ya había adquirido practica en Chiloe en la casa de campo de los abuelos de mi amiga Lizzy. Al ser un huerto sin pesticidas, había que sacar las malas hierbas y las babosas que aparecían por la tierra. Eso daba un poco de asco pero bueno jeje.
La verdad es que trabajar con la tierra me pareció una terapia muy relajante. De nuevo, me sentía muy en contacto con la naturaleza, y me acorde mucho de mi abuelo trabajando en el huerto, y de mi padre y el gran cuidado y tiempo que siempre le ha dedicado a las plantas del apartamento.
El martes por la tarde fuimos hasta el pueblo y pude visitar un mercado artesanal y subir un cerro desde el cual se veía toda la ciudad y las montañas nevadas.
El miércoles por la tarde me fui a visitar el lago Pueblo, un lago muy famoso de esa zona en el que me pude relajar y disfrutar de unas bonitas vistas. También me perdí por el bosque de las sombras, un lugar que me pareció muy misterioso y singular. Los árboles se entrelazaban entre ellos haciendo formas preciosas, como si se abrazaran. Y el suelo estaba inundado, es por eso que se pasaba a través de una plataforma.
La noche del miércoles compraba una botella de vino para brindar y despedirme de Robert y Cecilia, ya que el jueves 28 partía rumbo a Mendoza, la región de los vinos. Ahora si que me despedía de la Patagonia definitivamente. Por suerte en la región de los lagos el tiempo me acompaño casi todos los días y pude ir hasta con camiseta corta, lo cual fue toda una alegría para mi.
Esta vez iría como las personas normales en autobús, ya que el viernes quedaria con Omer, el chico israelí, y Robin, el chico suizo, los cuales conocí en la carretera austral de Chile. Cada uno veníamos de diferentes puntos, y por facebook nos habíamos puesto de acuerdo para coincidir de nuevo en Mendoza, así que esta vez era mejor tener una hora de llegada.
El autobús salia a media mañana del jueves 28 de noviembre y duraba alrededor de 20 horas. Cada vez que viajo por Argentina, no deja de sorprenderme la cantidad de km y km de tierra prácticamente desertica. Realmente me sigue pareciendo increíble.
El viernes 29 de noviembre a las 8:30 puntual llegaba a Mendoza, justo para el tour del vino que ya habían reservado Omer y Robin y empezaba a las 10:00 :)
En el autobús había conocido a 2 chicas de Singapur que eran hermanas y les propuse si querían hacer el tour con nosotros, a lo cual accedieron encantadas. Sus abuelos eran de India y eran de la religión de los siks, aquella de la que hable en mi entrada sobre Amritsar y el Golden temple, en la cual señalaba su increíble generosidad y bondad al ofrecer comida y alojamiento a todos sus fieles, turistas y en definitiva, cualquier visitante. Me hizo mucha ilusión recordar momentos de mi querida India, a la cual debo reconocer que echo de menos.
Quedamos con Omer y Robin en el punto de salids del tour, y feliz por el rencuentro con ellos, empezamos el divertido día. Por fin había llegado el verano y pude disfrutar de 30 grados de calor, yupi! Visitamos un total de 3 bodegas, a cuál mejor. El tour incluía un paseo en bici para llegar a las diferentes bodegas, lo cual fue agradable por el bonito paisaje de viñedos, aunque despues del efecto de unos cuantos vinos y el solecito, se hacía más costoso pedalear jeje. Fue un día muy divertido lleno de risas y alegría. El consejo de uno de los guías del tour fue "nunca dejéis de beber vino". Bueno pues nada eso haremos jiji.
Por la tarde nos despediamos de las chicas y de Robin que partía para otra ciudad, pero nos encontraríamos en otro lugar de nuevo. Omer y yo nos dirigimos a a casa de Carla, mi nueva amiga de couchsurfing. Nos recibió su madre Cristina, una mujer muy agradable que nos ayudó en todo lo que pudo. Quedamos con Carla en un festival de música de Suramérica que celebrarán en el parque de Mendoza, una fiesta que nos encantó. Despues de una rica cena, nos acercamos al escenario a disfrutar de la música y los bailes folklores típicos de Argentina. Era una fiesta local que tuvimos la suerte de conocer y compartir con los lugareños, disfrutando como unos mendocinos más :)
El sábado 30 de noviembre Omer y yo nos levantamos y nos fuimos a pasear por Mendoza, una ciudad con mucha vida que ha quedado en el puesto 25 dentro del ranking de las ciudades turisticas mejores del mundo, lo cual no esta nada mal. Al mediodía, Omer preparó una rica comida tipica de Israel para Cristina, Carla y Lucas, su hermano. Por la tarde nos fuimos con Carla a pasear hasta un cerro desde el que se veía toda la ciudad. Nos dio por cantar a los 3 y nos reímos muchísimo haciendo fotos divertidas. Acabamos paseando por un lago y Omer se puso a tocar la guitarra, asi que seguimos cantando más. Con lo que me gusta a mi cantar jeje.
La noche del sábado fue más divertida aún. Carla nos llevó a una fiesta donde tocaban música en directo tipo regaee en una terraza en un tejado al aire libre. Digamos que era una fiesta de hippies donde lo pasamos super bien y nos reímos muchisimo.
El domingo 1 de diciembre nos despediamos de la familia de Mendoza rumbo a nuestro próximo destino.
Que el ritmo no pare!! Empieza diciembre, un mes muy completito!!!
Besos para todos!!!
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