El martes 10 de diciembre empezaba el mejor tour que he hecho hasta ahora. Una mezcla de lugares que no había visto nunca: animales, atardeceres, amaneceres, montañas, cactus, volcanes, lagunas de mil colores, sitios desérticos, pueblitos perdidos, el salar mas impresionante que he visto nunca y un sinfín de experiencias que pude vivir junto a un grupo de 4 personas mas con quien compartí esta aventura en un todo terreno junto a un guía.
Todos los del grupo viajaban solos como yo, y yo era la única chica. Un brasileño llamado Demetrius, un taiwanes llamado kyan, un francés llamado Olivier y un medio suizo y francés llamado Basile. Ahí estábamos los 5 mosqueteros. Hicimos muy buenas migas desde el principio, lo cual podréis ver en las muchas fotos que tenemos juntos.
El primer día visitamos diferentes lagunas de colores especiales, aunque el punto final era sin duda el mejor. Se llamaba Laguna Colorada y la mezcla de colores que dibujaba aquel lago era impresionante. Ninguno de nosotros había visto nunca tantos colores en un lago, lo cual mezclado con el atardecer y los bonitos flamencos, hacían una postal perfecta que ni en pintura hubiera sido posible conseguirla.
También visitamos un lugar con algunos geisers, y aunque había menos que en San Pedro de Atacama, tenían mucha mas fuerza y humo que los que había visto hasta el momento. Este lugar fue el punto mas alto del tour de 3 días, ni mas ni menos que a 4900 metros sobre el nivel del mar. Por suerte todos nos encontramos bien, nada que no se pudiera solucionar masticando coca de vez en cuando.
Por la noche jugamos a cartas durante horas en el hostal y pasamos un rato divertido.
El miércoles 11 nuestra ruta continuaba visitando formaciones de piedras con formas increíbles, más lagunas preciosas y un mirador con vistas a un volcán, todo ello acompañado de paisajes preciosos que pudimos admirar durante el viaje. Fue el día mas largo en coche, pero estuvimos entretenidos poniendo musica variada de mi móvil conectada al coche. Dejaron la animación en manos de dj Joana y creo que no les defraude jeje. Para darle un poco de emoción al trayecto, estuvimos a punto de perder la rueda por el camino, teniendo en cuenta que era muy complicado y lleno de piedras. El guía se dio cuenta cuando se habían caído casi todos los tornillos que sujetaban la rueda, y solo quedaba uno que nos había permitido seguir pensando que todo estaba bien. La solución para ese día fue quitar 2 tornillos de otras ruedas y ponerlos en la que buscaba su propia independencia. Ir parando cada 10 km fue suficiente para comprobar que la rueda había frustrado el plan de la libertad. Por si fuera poco, en vez de dejar migas de pan para que el guía no perdiera su camino de vuelta, decidimos dejar el parachoques por la ruta, sin ni siquiera saber donde se había suicidado el susodicho objeto. Aquel coche era un despelote total jeje. Pero bueno, la verdad es que todos nos lo tomamos a risa y por la noche el guía arreglo el problema de la rueda a la fuga sin mas complicaciones.
Aquella noche dormimos en un hotel de sal, aunque para nosotros la atracción fuerte era que tenía un billar y jugamos hasta que la hora nos obligo a irnos a dormir.
El jueves 12 de diciembre el día empezaba temprano, pues veriamos el amanecer a los pies del esperado Salar de Uyuni. En la primera parte del salar había agua porque había llovido, lo cual permitía observar un paisaje precioso de las montañas reflejadas en el salar. El salar de Uyuni tiene una altura de 3600 metros sobre el nivel del mar y una extensión de 10582 km2, siendo el más grande del mundo. El blanco significa pureza, transparencia, luz, grandeza. Ver un lugar donde todo es blanco y brilla el sol, fue maravilloso. Nunca había visto nada igual, que preciosidad! Si además a esto le añadimos que este salar era el escenario perfecto para sacar las fotos mas originales que he hecho nunca, indudablemente había llegado a mi paraíso. Tuve la suerte de que mi grupo de amigos del tour tenían la misma motivación que yo en hacer fotos divertidas, asi que, como vas abajo vereis, espero que disfrutéis como yo lo hice viendo estas maravillas de fotos. Eso si, la paciencia era un punto necesario para conseguir el retrato ideal, cosa que todos supimos llevar muy bien.
Pero como todos los desiertos, también tenía sus peligros. El guia nos explicó la triste historia de un guía que decidió entrar en el salar con sus turistas, habiendo llovido mucho y por tanto con el peligro de quedarse atascado. Efectivamente se quedó atascado y el guía decidió buscar ayuda iendo al pueblo que estaba a 80 km. Ningun otro coche guía había salido por las dificultades del camino, por tanto nadie más les podía ayudar. Los turistas, despues de esperar un día entero se desesperaron y decidieron andar hasta una montaña que visualmente no parecía tan lejos. Sólo sobrevivió el padre de la familia despues de 2 dias andando. Al guía tardaron meses en encontrarlo muerto y la familia no sobrevivió. La historia más triste que ha ocurrido en el salar...
Despues de este escenario único de blanqueza infinita, nuestro tour terminaba visitando un cementerio de trenes ideal para hacer las últimas fotos de grupo. Fue una pena despedirme de ellos. Demetrius y Kyan volvian a San Pedro de Atacama, Olivier se iba para Argentina y sólo Basile seguia la misma ruta que yo. Asi que, despues de pasar algunas horas en el pueblo de Uyuni empezando a familiarizarme con el mundo boliviano, aquella tarde tome un bus con Basile rumbo a Potosí, un pueblo minero situado a 3 horas de trayecto.
Estaba contenta de llegar a Bolivia, aquello ya no era "ordenado" como Argentina y Chile. Este nuevo país era muy barato y parecía que a sus habitantes no les gustaba relacionarse con turistas. Eran indigenas, vendian de todo en la calle y sus vestimentas eran realmente tradicionales, de multitud de colores y con largas trenzas de color negro que adornaban con un sombrero. Por fin había llegado a un país de contrastes!!!
Os seguiré explicando en la próxima!!!
Un abrazo enorme!!!!
Todos los del grupo viajaban solos como yo, y yo era la única chica. Un brasileño llamado Demetrius, un taiwanes llamado kyan, un francés llamado Olivier y un medio suizo y francés llamado Basile. Ahí estábamos los 5 mosqueteros. Hicimos muy buenas migas desde el principio, lo cual podréis ver en las muchas fotos que tenemos juntos.
El primer día visitamos diferentes lagunas de colores especiales, aunque el punto final era sin duda el mejor. Se llamaba Laguna Colorada y la mezcla de colores que dibujaba aquel lago era impresionante. Ninguno de nosotros había visto nunca tantos colores en un lago, lo cual mezclado con el atardecer y los bonitos flamencos, hacían una postal perfecta que ni en pintura hubiera sido posible conseguirla.
También visitamos un lugar con algunos geisers, y aunque había menos que en San Pedro de Atacama, tenían mucha mas fuerza y humo que los que había visto hasta el momento. Este lugar fue el punto mas alto del tour de 3 días, ni mas ni menos que a 4900 metros sobre el nivel del mar. Por suerte todos nos encontramos bien, nada que no se pudiera solucionar masticando coca de vez en cuando.
Por la noche jugamos a cartas durante horas en el hostal y pasamos un rato divertido.
El miércoles 11 nuestra ruta continuaba visitando formaciones de piedras con formas increíbles, más lagunas preciosas y un mirador con vistas a un volcán, todo ello acompañado de paisajes preciosos que pudimos admirar durante el viaje. Fue el día mas largo en coche, pero estuvimos entretenidos poniendo musica variada de mi móvil conectada al coche. Dejaron la animación en manos de dj Joana y creo que no les defraude jeje. Para darle un poco de emoción al trayecto, estuvimos a punto de perder la rueda por el camino, teniendo en cuenta que era muy complicado y lleno de piedras. El guía se dio cuenta cuando se habían caído casi todos los tornillos que sujetaban la rueda, y solo quedaba uno que nos había permitido seguir pensando que todo estaba bien. La solución para ese día fue quitar 2 tornillos de otras ruedas y ponerlos en la que buscaba su propia independencia. Ir parando cada 10 km fue suficiente para comprobar que la rueda había frustrado el plan de la libertad. Por si fuera poco, en vez de dejar migas de pan para que el guía no perdiera su camino de vuelta, decidimos dejar el parachoques por la ruta, sin ni siquiera saber donde se había suicidado el susodicho objeto. Aquel coche era un despelote total jeje. Pero bueno, la verdad es que todos nos lo tomamos a risa y por la noche el guía arreglo el problema de la rueda a la fuga sin mas complicaciones.
Aquella noche dormimos en un hotel de sal, aunque para nosotros la atracción fuerte era que tenía un billar y jugamos hasta que la hora nos obligo a irnos a dormir.
El jueves 12 de diciembre el día empezaba temprano, pues veriamos el amanecer a los pies del esperado Salar de Uyuni. En la primera parte del salar había agua porque había llovido, lo cual permitía observar un paisaje precioso de las montañas reflejadas en el salar. El salar de Uyuni tiene una altura de 3600 metros sobre el nivel del mar y una extensión de 10582 km2, siendo el más grande del mundo. El blanco significa pureza, transparencia, luz, grandeza. Ver un lugar donde todo es blanco y brilla el sol, fue maravilloso. Nunca había visto nada igual, que preciosidad! Si además a esto le añadimos que este salar era el escenario perfecto para sacar las fotos mas originales que he hecho nunca, indudablemente había llegado a mi paraíso. Tuve la suerte de que mi grupo de amigos del tour tenían la misma motivación que yo en hacer fotos divertidas, asi que, como vas abajo vereis, espero que disfrutéis como yo lo hice viendo estas maravillas de fotos. Eso si, la paciencia era un punto necesario para conseguir el retrato ideal, cosa que todos supimos llevar muy bien.
Pero como todos los desiertos, también tenía sus peligros. El guia nos explicó la triste historia de un guía que decidió entrar en el salar con sus turistas, habiendo llovido mucho y por tanto con el peligro de quedarse atascado. Efectivamente se quedó atascado y el guía decidió buscar ayuda iendo al pueblo que estaba a 80 km. Ningun otro coche guía había salido por las dificultades del camino, por tanto nadie más les podía ayudar. Los turistas, despues de esperar un día entero se desesperaron y decidieron andar hasta una montaña que visualmente no parecía tan lejos. Sólo sobrevivió el padre de la familia despues de 2 dias andando. Al guía tardaron meses en encontrarlo muerto y la familia no sobrevivió. La historia más triste que ha ocurrido en el salar...
Despues de este escenario único de blanqueza infinita, nuestro tour terminaba visitando un cementerio de trenes ideal para hacer las últimas fotos de grupo. Fue una pena despedirme de ellos. Demetrius y Kyan volvian a San Pedro de Atacama, Olivier se iba para Argentina y sólo Basile seguia la misma ruta que yo. Asi que, despues de pasar algunas horas en el pueblo de Uyuni empezando a familiarizarme con el mundo boliviano, aquella tarde tome un bus con Basile rumbo a Potosí, un pueblo minero situado a 3 horas de trayecto.
Estaba contenta de llegar a Bolivia, aquello ya no era "ordenado" como Argentina y Chile. Este nuevo país era muy barato y parecía que a sus habitantes no les gustaba relacionarse con turistas. Eran indigenas, vendian de todo en la calle y sus vestimentas eran realmente tradicionales, de multitud de colores y con largas trenzas de color negro que adornaban con un sombrero. Por fin había llegado a un país de contrastes!!!
Os seguiré explicando en la próxima!!!
Un abrazo enorme!!!!

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