El 12 de octubre a las 14:30 cogía uno de mis ultimos autobuses
locales en la India para ir a Manali, un paraíso rodeado de montañas del
Himalaya. El camino fue bastante incómodo por las miles de curvas y
saltos que dimos, teniendo en cuenta además que los asientos no estaban
hechos para culos refinados, hablando claro jaja. Además, el conductor
iba haciendo rallies y aquel viaje, más que nunca, tuve que confiar mi
vida a aquel señor con tantas prisas. Sólo me tranquilizaba ver las
caras del resto de pasajeros que ni se inmutaban ante aquella forma de
conducir, asi que di por sentado que aquello era el pan de cada día.
Y es que, que decir de los autobuses...a veces parece que esté viendo
un videojuego. Todo esta lleno de obstáculos, señales que cortan un
carril de repente, coches parados en medio de la carretera, vacas y todo
tipo de vehículos que aparecen de repente, carreteras horribles y
llenas de curvas que parece que no quepa ni siquiera un coche, cuando en
teoria es carril doble, en fin... Digamos que la sensación de que te
vas a dar con algo o no vas a caber es constante. Pero lo mejor son los
adelantamientos en vías de doble sentido. En España, si vemos un coche
de lejos en sentido contrarío que esta terminando de adelantar, ya nos
empezamos a enfadar si no vuelve rápido a su sitio. Pero a los indios se
les ha ocurrido algo mejor; convertir 2 carriles en 3. Si hay que
adelantar y viene un coche por el carril contrario, eso no es ningún
impedimento para adelantar. Simplemente el coche de frente circulará lo
más pegado a la cuneta y listo. Fácil no? Para que tanto esperar y hacer
cálculos para saber si te dará tiempo a adelantar? Que se muevan los
otros, yo estoy adelantando y punto jaja. Lo más importante es siempre
pitar mucho, eso que no falte. Si a todo esto le añadimos que lentos no
van precisamente y que parecen bastante inestables, la sensación de
adrenalina es máxima. Aunque las ganas de gritar al conductor que pare
de conducir asi, ya ni te cuento.
Igualmente, también hay cosas buenas eh. En un autobús local, igual
que en los trenes, te van a mimar continuamente, ya que en cualquier
parada aparece un hombrecillo vendiendo bebida y comida y gritando lo
que vende, que puede ser desde bolsas de patatas y frutos secos, a
comida frita variada que traen desde cualquier puesto de la calle.
Servicio al cliente sin moverte del sillón del autobús, que mas se puede
pedir?
Es muy curioso tambien como del medio de la nada, a las tantas de la
noche, aparecen uno o dos hombres que se suben al autobús. De donde
salen? Eso es una parada? Andaban por ahí y han decidido subirse jeje,
ni idea.
Los que además se animan a poner música india ya es lo más. Parece
que este sonando la misma canción durante horas. Un marchon que no
veas...
Siguiendo con mis dias en Manali, de nuevo, con mi habitual suerte,
había encontrado un chico a través de couchsurfing que me alojaria
gratis en su hotel en plena naturaleza. Asi que el domingo 13 de octubre
temprano llegaba a mi destino, dispuesta a encontrar el hotel de mi
nuevo amigo Sahil. Guau, era un sitio genial con una habitacion enorme y
unas vistas preciosas. No podía pedir más!
Os podéis imaginar que no había dormido nada en aquel autobús, asi
que lo primero que hice fue irme a dormir en aquella enorme cama que
tenía para mi. Sobre las 12 del mediodía me desperté como una rosa y
decidí empezar a visitar la Vieja Manali, que era una agradable
callecita de bares y tiendecitas donde estaban todos los mochileros.
Estaba entre montañas nevadas asi que hacia frío y la chaqueta no
podía faltar. Me sente en un bar hippie, comí tranquilamente y pase mi
día relajada en aquel lugar bebiendo te y poniéndome al día con cosas de
internet, aprovechando que había wifi. Un día de relax total que acabe
en el hotel compartiendo una cena con amigos de Sahil alrededor de una
hoguera. Estos amigos, 2 chicas y 2 chicos, eran de Delhi y desde el
primer momento me acogieron super bien. Eran estudiantes de derecho y al
ser de la capital, se notaba que su mentalidad no era la misma que la
de la India profunda.
Me dijeron que los 4 dias que estuvieron allí había llovido o estaba
nublado, pero yo tuve la suerte de separarme de la lluvia y disfrutar de
dias soleados :)
Asi que el lunes 14 de octubre, con las pilas super cargadas, me
dirigí a hacer una locura, por llamarlo de alguna manera: parapente en
la India. En mi vida me había planteado hacer nisiquiera este deporte, pero hay
veces que las cosas salen sin pensarlas mucho, y esta fue una de ellas.
El precio era de 15 euros, lo cual era otra motivacion para probar algo
que en España vale alrededor de 80-100 euros seguramente.
Asi que, con un día espléndido de sol y despues de más de 2 horas de
transporte en todoterreno para llegar al punto del salto, ahí estaba,
lista para saltar con los nervios a flor de piel. Al menos habrían unas 20 personas más para tirarse, asi que la espera
era algo parecido a cuando te toca vacunarte en el colegio. Yo pensaba
"Dios mío que no me toque todavía", hasta que me toco claro... El
profesional que me acompañaría detrás me llamo, me colocó el armamento y
me dijo que cuando el me diera el aviso, que corriera cuanto pudiera.
Tuvimos que esperar a que corriera un soplo de aire, e voila, empecé a
volar por los aires como un pajarito. Un total de 7 minutos más o menos,
que en el aire se hacen bastante largos, disfrutando de vistas
sorprendentes de las montañas nevadas. Sólo la sensación de que los pies
están colgando sobre la nada ya es increíble, pero si además estas
volando a merced del aire, el subidón de adrenalina es total. Hice un
video de todo mi vuelo, y a los 5 minutos ya pensaba, "vale, necesito
tocar tierra". Los movimientos eran lentos, pero a veces mareaba un
poco. No es el pan de cada día precisamente volar por los aires...
Estaba un poco temerosa por el aterrizaje, pero fue más fácil de lo que
esperaba, poner las piernas rectas para arribar y confiar en el angel de
detrás para que frenara bien jeje. Confieso que es un deporte de
riesgo, ya que en cierta manera dependes del aire y por mucho que el
instructor controle, nadie asegura que no puedas acabar colgado en un
árbol. Y aunque esto no lo he dicho antes, los mismos de la agencia
confiesan que a veces hay accidentes. Pero también hay accidentes en un
coche no?Fue adrenalina máxima y me sentí orgullosa de poder haber hecho
eso. Asi, casi sin darme cuenta, acabe volando por los aires en la
India. Y es que nunca me cansare de repetir que la India es un país de
contrastes, que cada día sorprende.
Durante el trayecto para hacer parapente me hice amiga de una pareja
de holandeses, donde sólo el chico iba a tirarse. Asi que continue el
dia con ellos, ya que me dijeron que iban a visitar unas termas
naturales sagradas donde los indios iban a bañarse, y me pareció
interesante conocerlas.
Despues de ir a nuestros respectivos hoteles a coger el bañador y
comer un thali en un restaurante local, empezamos a caminar rumbo al
templo. De camino pasamos por un bosque de increíbles árboles altísimos,
un lugar totalmente diferente al resto de la vegetación del lugar. En
total el paseo de ida y vuelta fue de 12 kilometros aproximadamente, lo
cual no estaba nada mal. Acompañados de paisajes preciosos, llegamos a
una calle llena de tiendecitas y hostales, donde al final se encontraba
el templo con el baño sagrado. Estaba separado en mujeres y hombres y se
trataba más bien de un baño colectivo donde usaban jabón y demás, asi
que al final decidimos no bañarnos. No obstante, nos mojamos los
piececitos para acabar de convencernos que era prácticamente imposible
habernos metido en aquel agua, puesto que la temperatura del agua
caliente estaba a niveles insospechados. Era incapaz de mantener el pie
dentro más de 5 segundos seguidos, mientras que las mujeres indias
estaban completamente metidas en aquella piscinita de agua hervida,
señal de la importancia que le dan a las cosas sagradas.
Despues de dar un paseito por aquella callecita y visitar otro
pequeño templo, nos compramos algo de beber y nos sentamos en una zona
con buenas vistas a descansar.
De vuelta, me despedí de aquella simpática pareja y di por terminado
mi día en el hotel, de nuevo con mis amigos de Delhi, aunque esta vez
cené en la habitacion ya que hacia un frío considerable en la montaña.
El 15 de octubre, despues de comer un brunch en el hotel, aproveche
para pasear por un agradable camino bordeando el río y pasando por
pequeñas aldeas, una de ellas llena de maíz secándose en todos los
tejados y suelos. Me encantó aquel pueblecito, pasee por sus estrechas
callecitas, me crucé con los amables habitantes y pude hacer bonitas
fotos del lugar y sus colores.
El agradable paseo duro alrededor de 5 horas, y despues me fui por el
pueblo a pasear por las tiendecitas y acabe viendo un espectáculo de
baile de niños con jurado tipo Operación triunfo jeje. Y es que en India
hay de todo! Antes de volver al hotel, me fui a tomar un te a uno de los bares hippies de Manali, donde
además disfrute de una peli que estaban dando en la pantalla grande que
tenían.
De vuelta al hotel converse un rato con Sahil y di por terminado mi día. El 16 de octubre me quedé tranquilamente disfrutando de las bonitas vistas del hotel sentada tomando el sol. Despues de comer, me despedí de Sahil dándole las gracias enormemente por acogerme en su bonito hotel. Por supuesto yo a cambio hacia una comida al día allí, que era lo mínimo que podía hacer.
Mi último autobús local salía a las 18:00 de la tarde rumbo a Delhi, mi última parada antes de mi cambio de continente! El 17 de octubre llegue a Delhi dispuesta a aprovechar el día para
hacer últimas compras e ir a la peluquería, que ya me tocaba. Cuando
termine con mi pelo, llame a mis amigos de Delhi que habia conocido en
Manali, y pase con ellos el día, aunque solo pudo venir una pareja que
hasta tenia coche, lo cual fue una suerte porque pude guardar mi mochila
allí.
Fueron muy amables y pasaron todo el día conmigo, llevandome a comer y
a cenar a sitios super ricos, para despedirme de la comida de la India
con el mejor sabor. Al día siguiente cogía mi vuelo con parada en
Londres, asi que pase la noche en el aeropuerto hasta coger el avión.
Después de mi parada corta pero intensa en Londres, donde me
reencontre con Virginia, una amiga de Barcelona, y Christoph, un amigo
que conocí durante el viaje, mi siguiente vuelo continuaba rumbo a Dalas
(América) y de allí cogeria de nuevo otro vuelo para acabar en mi
destino final: Argentina!!!
campeonaaaaaaaaaaaa esta es de mis preferidas,,como molaaa!!!suerte y un peazo abrazo....Victor(giliko)
ResponderEliminarEiii Victor! Me alegro que te guste!!! Era la mejor manera de despedirme de la India, volando por los aires jeje. Besitos!!!
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