El 1 de
septiembre me subia en el autobus nocturno mas incomodo hasta ahora. Por
supuesto sin camas y encima por la carretera con mas baches del mundo. Era
imposible plantearme la posibilidad de coger un boli y escribir una sola
palabra. Para colmo me tuve que sentar al fondo, que es donde había espacio
para mi mochila, y ahí los baches se convertían en la atracción de la rana. Lo
mas divertido era el buen hombre de al lado mio, que intentaba dormir y su cabeza
siempre acababa molestándome sin remedio. Madre mia que viajecito. Lo que no
sabia es que llegaría a Chitwan, al sur de Nepal, a la 1:30 de la mañana, y no
de madrugada como yo pensaba.
El lunes 2 de
septiembre empezaba dando clases en un colegio, pero a la 1:30 no tenia ningún
autobús que me llevara al pueblo donde había quedado con la organización, asi
que tuve que buscar un hostal, que resulto ser un tanto horrible, para pasar
las horas antes de que amaneciera, y ya de paso intentar dormir.
Al final pude
descansar mejor de lo que pensaba, asi que alargue un rato mas mi sueno y a las
8 de la mañana del lunes dia 2, cogía un autobús que en 30 minutos me dejaría
en mi nuevo hogar. Bhim, el contacto de la organización, me estaba esperando
para llevarme a su casa con su familia hindu, que es donde me alojaría durante
los próximos 6 dias. Un dulce hogar con una sonriente mujer, 2 ninos y una
nina, y los abuelos por parte de padre. Estaba literalmente en medio del campo
y rodeada de bonitos arrozales.
Tras tomarme un
chai (te negro con leche muy típico también en India), llego un profesor en bici que me guiaría para ir juntos al
colegio donde iba a ayudar. La familia me proporciono mi propia bici, asi que
estaba lista para empezar una nueva aventura en el mundo de la docencia.
El primer dia el
camino me pareció una tortura, y no porque fuera largo, ya que se llegaba en 10
minutos, sino porque la mitad del camino era sobre enormes piedras que me
incitaban únicamente a perder el equilibrio y caerme. Supongo que tras la
experiencia que había adquirido en Laos con la bici sobre barro, ya me había
servido para adaptarme a cualquier camino desigual y no apto para todos los
públicos. Asi que no hubo caídas.
Nada mas
acercarme, los niños ya se asomaban a saludar y a decir Namaste constantemente.
Pense que el primer dia veria como funcionaban las clases o algo, pero que va,
aquello fue llegar y ale, aquí tienes la clase, la tiza y la pizarra. Ale,
apanate. Y en cierta manera, fue lo mejor que pudieron hacer. En primer lugar,
porque asi me espavile super rápido. Y en segundo lugar, porque me dieron
absoluta libertad para hacer las clases como yo quisiera.
Se trataba de un
colegio de primaria, y ya el primer dia di un total de 4 clases a diferentes
grupos con edades comprendidas entre los 5 y 10 anos aproximadamente. Los niños
eran monísimos, pero a ratos debo reconocer que me sacaron de quicio. Di clases
de ingles siguiendo su libro y a los mas peques algo de matematicas también. Esta
era una escuela publica, y se notaba la diferencia del poco nivel de ingles en
comparación con los niños del orfanato que iban a una privada.
Para caerles
bien, pensé que era buena idea si de nuevo utilizaba mi mejor carta: La
Macarena. Nunca pensé que sacaría tanto partido a ese baile, pero el caso es
que a todos los encanto y de esa manera me empece a ganar su simpatía y
respeto.
La docencia. Ese mundo al cual siempre dije
que nunca me dedicaría por la dificultad de controlar a tantos ninos. Nunca
digas nunca. Ahí estaba, sola frente al toro. Poco a poco fui ganando confianza
y al final creo que no se me dio nada mal. Joana dando clases de ingles!! Este
viaje es un todo incluido sin duda! Y no por la pulserita precisamente jeje
El camino de
piedras al dia siguiente estaba mas que chupao. Adaptacion express sin duda.
Pero el plato fuerte sobre bici llego el martes dia 3 de septiembre.
Aprovechando que mis horarios lectivos eran de 10 de la mañana (hora en que
empezaba el colegio) a 1 del mediodía ( 4 clases de 45 minutos estaba mas que bien),
aquella tarde decidi ir al pueblo mas turístico, Sauraha, a tomarme algo y a
buscar wifi ya que en la casa se había estropeado internet. En bici estaba a
unos 20 minutos, con algunos caminos de piedra pero bien. El wifi lo encontré y
la CocaCola también me la tome. Pero no fui muy consciente de que por la noche
los caminos no estaban iluminados, no me había aprendido del todo el trayecto y
solo tenia mi linternita para alumbrar. Un pueblecito rural junto al rio con
todo tipo de fauna variada. Venga Joana que tu puedes. Y poder pude, pero un
par de sustos si que me lleve. Uno por la dificultad para ver los baches del
camino y otro, este un tanto peor, por la jauría de perros (un total de 4)
durmiendo en medio de la carretera que estuve a punto de atropellar. Si se
hubiera quedado ahí aun, pero uno de ellos debió enfadarse mucho porque empezó
a perseguirme detrás de la bicicleta ladrando, y no corria poco precisamente.
Me sentí como en las películas de niños que corren con la bici como si les
fuera la vida, cuando alguien les persigue por alguna travesura. Esa era yo.
Creo que en ese momento hubiera podido ganar a Miguel Indurain. Y me hubiera
gustado ver mi cara de desespero. En fin, una aventurilla que se quedo en
susto.
Cuando llegue a
casa eran las 22:00, ya estaban todos durmiendo y las puertas estaban cerradas.
Pero después de 2 toquecitos, la encantadora abuela me abrio la puerta y me
ofreció la cena. Fue muy divertido porque la mujer, aunque recién levantada, no
paraba de reírse, y yo todavía con la cara de susto del perro.
La vida en la
casa estaba guay. Los abuelos siempre estaban sentados y a la que me movia me
miraban sonriendo curiosos por saber que hacia o donde iba. No hablaban ingles,
pero con miradas y gestos nos entendíamos. La mujer era toda una madraza,
siempre siempre sonreía y ella si que hablaba ingles, asi que nos entendíamos
bien. Era la que me daba de comer, que de nuevo volvia al arroz para desayunar,
comer y cenar, siempre acompañado de un chai (repito te negro con leche). El
padre también hablaba ingles, aunque estuvo fuera por 3 dias asi que no me pude
relacionar mucho con el. A los ninos les veía entrar y salir, el mas peque
debía tener unos 3 anos y el chico y la chica tendrían alrededor de unos 13-15
anos.
Como comentaba,
la casa estaba en pleno campo. Y en pleno campo hay animalitos. El primer dia
me encontré con la primera señora rata que salió de debajo de la lavadora y ya
con eso estaba curada de espanto para las siguientes cucarachas, grillos,
bichos voladores y hasta un invitado no deseado en mi habitación llamado
ratoncito. Por suerte era ratoncito y no rata como la primera que me dio la
bienvenida. La casa digamos que estaba semi-abierta con puerta trasera y
delantera y con un patio descubierto en la planta de arriba cuya puerta con el
pasillo de la casa siempre estaba abierta. Por tanto, digamos que los animales
podían entrar por donde quisieran y aunque por la noche cerraban las puertas,
los intrusos ya habían tenido tiempo de sobra para elegir su lugar de aposento
dentro de la casa. Pero sabeis que? Que me acostumbre a vivir con ellos. Veia
el cucarachon paseando por el salón y solo me faltaba saludarle y sonreírle
como hago habitualmente con las personas jaja. Quien me ha visto y quien me ve.
Hubo 2 noches moviditas que los mosquitos me picaron mas de lo normal, pero
bueno fueron solo marcas de guerra pasajeras.
El miércoles 4 de
septiembre me cambiaba el turno del colegio para ir de 2 a 4 de la tarde, ya
que quería hacer la única turistada de toda la semana. Banarme con elefantes!!
Chitwan es famoso por el gran parque natural que tiene. Se pueden ver muchas
especies animales, desde rinocerontes hasta todo tipo de aves, aunque el animal
estrella es sin duda el elefante. Pero no me apetecia hacer la típica visita al
parque. Primero porque la entrada solo era de 15$, y después era obligatorio
contratar un guía y hacer alguna actividad (pagando mas por supuesto), como
paseo en elefante, paseo en canoa o andar por la jungla. Yo ya había hecho esas
actividades anteriormente en otros lugares, pero lo de banarme con elefantes en
el rio me pareció una interesante novedad! Y lo mejor es que no se hacia dentro
del parque natural, por tanto me ahorraba la entrada. Por un dólar, me estaba
banando con aquellos divertidos animalitos.
Me lo pase pipa!
Me estuvieron tirando agua con la trompa un buen rato y luego me subi encima de
uno de ellos escalando por su trompa jeje. Como era muy jugueton, cuando estaba
subida se recostó en el agua para que me cayera de lado jiji. Luego le limpie
sus pequeñas orejitas rascando con una piedra y me despedi felizmente de aquel
lindo elefantito que me hizo pasar un muy buen rato y que además, me dejo
totalmente empapada.
Aquella mañana
volvi a socializarme con mochileros, ya que me reencontré con la pareja de
alemanes que había conocido el dia de la bajada del trekking. Cuando les dije
que estaba en una escuela de primaria, la chica super amable me trajo
juguetitos para los ninos, que había traido desde Alemania, pero que no había
tenido ocasión de repartir y en 2 dias ya volvían a su país.
Tambien conoci a
una española de Burgos (porque Burgos también existe) que llevaba 8 mesecitos
viajando. Junto con una pareja de madrileños que llego después, aquello se
convirtió en un españoles por el mundo improvisado. Aquella pareja venia con
algunas heridas de sanguijuelas del rio en el que yo me acababa de banar con
los elefantes. Sigo pensando que tengo mucha suerte,
No pude quedarme
mucho rato con ellos ya que tenia que volver a casa para comer y estar a las
14:00 en la escuela. A veces va bien tener unos horarios y un poco de rutina
durante mi viaje, es una manera de irme aposentando de vez en cuando y tener
unos días un tanto mas organizados.
Despues de
cumplir con mi tarea de profesora como una campeona, estaba llegando a casa y
justo antes de entrar, en la casa de enfrente, había un monton de mujeres y
ninos que bailaban al ritmo de la música hindu. Enseguida que me vieron, me
llamaron y me invitaron a la fiesta. Resulta que el sábado 7 de septiembre
empezaba la celebración del festival de las mujeres en Nepal, 4 dias en los
cuales las mujeres bailaban, comían y se reunian con sus familiares y vecinos.
Era una fiesta de tanto nivel que hasta en los colegios hacían vacaciones. Claro
que si Nepal, tu si que sabes, viva las mujeres!
El caso es que
aquellas mujeres deberían estar calentando motores para la llegada del sábado.
Me animaron a bailar igual que lo hacían en los videoclips de Bollywood, y yo
animadísima y contentísima de tener la oportunidad de compartir una fiesta tan
especial, por supuesto me uni a ellas. Tambien me invitaron a comer y aunque ya
había comido, nunca olvido la frase de que debo comer todo lo que pille. Fue
una gran idea aceptar la invitación, puesto que además del tradicional arroz,
pude comer algo de carne, lo cual me vino bien ya que con la familia solo comia
arroz con verduras y a veces patatas.
Despues de aquel
rato tan agradable, llegue a casa para saludar a los abuelos y a la madre y
decirles que me iba de nuevo al pueblo en bici un rato. Me sentía como una
adolescente cuando hacia eso. Y es que me recordaba a mis veranos en
Villargordo con mis abuelos, pero también me recordaba a mis otros abuelos, por
las veces que estuve con ellos en Siruela. Que te miran sin saber muy bien
donde vas, pero como ven que te estas iendo, te saludan con esmero. Que
maravillosos son los abuelos!
Mi idea era
volver antes del anochecer, ya que solo quería tomarme algo y continuar un rato
con el blog. Pero me encontré de nuevo con Marta, la chica de Burgos, que había
conocido también a una chilena llamada Ximena que llevaba un ano viajando, y al
final la cosa se alargo y llegue a casa de nuevo a las 22:00. La ecuación es la
siguiente: 3 chicas que viajan solas por largo tiempo y que hablan el mismo
idioma = por fin puedo hablar largo y tendido sobre mi viaje, mi experiencia y
mi vida. Una especie de desahogo con desconocidas, que en ese momento se
convierten en tu mayor punto de apoyo. Hicimos muy buenas migas y además es posible
que me reencuentre con Ximena cuando ande por su tierra.
Y sabeis que? Que
volvió a repetirse la escena del lindo perrito. Esta vez fui con todo el
cuidado del mundo asi que no hubo ningún intento de atropello, pero seguramente
el perro me tenia calada porque volvió de nuevo a perseguirme y ladrarme, y por
supuesto, a asustarme. Dichoso perrito de los…
Tambien se
repitió la escena de la adorable abuelita abriéndome la puerta y trayéndome la
cena. La mujer no se fue a dormir hasta que no termine de comer, y mira que le
decía que no hacia falta. Era tan mona aquella mujercita. Finalmente decidi que
mis salidas en bici al pueblo se habían acabado. En casita se estaba muy bien y
además internet ya funcionaba de nuevo J
Posiblemente esa
semana en Nepal fue la que mas note los cortes de luz. Resulta que en todo
Nepal cortan la luz 2 veces al dia. Una por la mañana y otra por la tarde, un
total de 2 horas por cada corte. Recordemos que es un país pobre. Asi que tu
estabas tan agustito viendo la tele y conectada a internet, y de repente, unas
veces de 19:00 a 21:00 (que es completamente de noche ya que el dia se termina
sobre las 18:15), otras veces de 16:00 a 18:00, y cada dia cambiando los
intervalos, te quedabas literalmente sin electricidad. Y eso pasaba igual sin
excepciones en tiendas, restaurantes y hoteles, lo que pasa que algunos tenían
generadores para no parar la actividad. En fin, curiosidades de Nepal.
El viernes 6 de
septiembre era mi ultimo dia lectivo, y decidi acabar cada una de las 4 clases
que hacia, escribiendo en la pizarra “Love is the most important in the world”.
De esta manera podía transmitir el mensaje que Nepal me había ensenado a mi.
Aunque el toque final de las clases acabo siendo una divertida despedida
bailando de nuevo La Macarena, ya que les gustaba tanto que me lo pedían
repetidas veces. Eran super graciosos. Todos me llamaban “miss, miss, dance,
dance” y empezaban a chapurrear la canción mientras iniciaban los movimientos
del baile con los brazos.
No pude acabar
mejor aquella experiencia como profesora. El ultimo grupo que me tocaba se
había ido a recoger flores y cuando entre en clases todos vinieron a
regalármelas. Que monada por favor! Se me cayo la baba con todos!
Al final resulto
ser una experiencia reconfortante aquello de la docencia, ya que me sentí
valorada por el esfuerzo realizado. El resto de profesores también fue super
amable conmigo ya que me dieron las gracias repetidas veces, me invitaron a
volver cuando quisiera y hasta me dieron un escrito de reconocimiento por haber
superado mis días alli satisfactoriamente. Jeje, que nivel!
El sábado 7 de
septiembre fue mi ultimo dia con la familia. Me quede con ellos hasta después
de comer, aprovechando que empezaba la celebración del festival de las mujeres,
y aquel dia se reunian en casa toda la familia y algunos vecinos. Habia 3
hombres, entre ellos el abuelo haciendo una especie de rituales extranos con
arroz, plantas y otras cosas. Supongo que eran como una especie de ofrendas. Y
luego estuvieron repartiendo a los ninos la pintura de la frente junto con
arroz pegado. Hasta comimos algo diferente! Puding de arroz, o que os habíais
pensado jeje.
Me gusto vivir en
un pueblecito por una semana. Saludaba a toda la gente con un sonriente
Namaste, me relacione con todo el vecindario como una local mas y pude
descansar del turismo, asentándome en un lugar durante una tranquila semanita
con una agradable familia nepalí.
Me despedi de la
amable familia y Bhim, el padre, me acerco con su moto al autobús que me
llevaría a mi próximo y gran esperado destino: LA INDIA!!
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