El 7 de septiembre al mediodia cogia un autobus desde Chitwan (Nepal) hasta
Sonauli, la frontera con India. El trayecto fue de unas 4 horas en un autobús
local en el que de de nuevo, íbamos todos aprisionados. Yo por suerte iba
sentada y solo notaba bolsos y manos por mi cabeza y mis hombros. Lo fuerte es
que la gente seguia sonriendo igual, como si aquello fuera lo mas normal del
mundo. Bueno claro, mas que nada por que lo es.
Pense que la frontera seria mas complicada porque había leído información
sobre que era un poco caotica. Pero que va, fue super sencillo. Un sellito de
salida de Nepal, un arco dándome la bienvenida a la India, en el que por
supuesto fue irresistible no hacerme una foto, y unos metros mas hacia delante,
el puesto de entrada al país. Puesto que ya tenia hecho el visado con
antelación, en unos minutos me lo devolvieron con mi sello de entrada sin
problemas :) Facil.
Vaya cambio entre Nepal y la India solo entrar… Ya empezaba el desorden, la
diferencia de gente, los puestos de comida y otros tantos. Habia llegado a la
India.
Que subidon! Estaba literalmente en la India de nuevo. En cuerpo, alma,
mente y corazón. Sara e Irene, me estoy acordando de vosotras muchísimo. Mis
amigas y companeras de viaje en mi primera aventura a la India.
La India, el único país que yo conozco que tiene el privilegio de tener un
articulo delante. Nunca diríais me voy a la Inglaterra, o estoy en la Espana, o
vivo en el Marruecos. Pero si dirais viajo a la India.
India. Esa relación de amor y odio que engancha tanto. He vuelto para
seguir empapándome de tu cultura, de tus olores, de tus colores, de tus
miradas, de tus costumbres, de tu comida… De todo ese conjunto caótico, único y
espiritual. He vuelto para que sigas sorprendiéndome, cautivándome, ensenandome
y haciéndome igual de feliz que me hiciste desde que te conoci. Porque sin ti
seguramente no habría tenido el valor de hacer este gran viaje de mi vida.
Porque sin ti no habría encontrado esta felicidad plena que llevo
experimentando durante mi aventura. Porque sin ti hoy no seria quien soy.
GRACIAS INDIA, por ser la culpable de cambiar mi vida entera.
Eran las 18:30 de la tarde, y mi siguiente objetivo recién llegada a la
India, era buscar un autobús hasta Gorakhpur, una ciudad con estación de tren
para moverme hacia mi primer destino. El autobús lo encontré rapidísimo y tardo
uno 3 horas en llegar. Eran las 22:00 de la noche y tenia que buscar un hostal
baratito (como siempre) para descansar.
Gorakhpur era una ciudad de paso sin ningún encanto. Una calle caotica
llena de puestos de comida y gente pesada. Poco mas que hacer allí. Pero el
tren que tenia reservado para salir de allí era el domingo 8 de septiembre a
las 22:00 de la noche, asi que tenia que buscar algo en lo que entretenerme ese
dia.
La noche del sábado conoci a 3 chicos jóvenes que trabajaban en el
restaurante que estaba justo al lado de mi hostal, asi que después de charlar
un rato con ellos puesto que me parecieron simpaticos y sin ninguna maldad, me
fui a dormir. Me hablaron de la complicación de sus relaciones amorosas por
culpa de las castas. Uno de ellos había estado 7 anos con una chica, y como la
familia no le acepto por ser de una casta mas baja, se tuvieron que separar
estando completamente enamorados.
El hombre del hostal me había hablado de un parque acuatico que estaba a 3
kilometros de la ciudad. Ya me tocaba una sesión de sol, y con el calor
sofocante de la India, pensar en una piscina apetecia. Asi que, puesto que no
tenia nada mas que hacer, me anime y me fui a un lugar que nunca hubiera
imaginado estar: un parque acuatico indio. Si ya de normal no te planteas ir a
un parque acuatico sola en Espana, yo voy y me lo planteo en la India jaja.
Muchos pensareis que me empiezan a faltar 2 tornillos. Pero lo que me esta
empezando a faltar completamente es la vergüenza, asi que para el parque
acuatico que me fui :)
Cuando llegue fue cuando cai en la cuenta que era de locos ponerse un
bikini allí, asi que, recordando uno de los mandamientos de los mochileros
(alla donde fueres, haz lo que vieres), tuve mi primera experiencia banandome
con ropa. La verdad es que había bastantes mas hombres que mujeres y, puesto
que yo era la única extranjera atrevida que su primer dia en la India lo pasaba
en un parque acuatico, por supuesto la gente me miraba. Pero bueno, a veces va
bien empezar por lo mas fuerte, asi ya me inmunizaba de las pesadas miradas que
durante mi estancia en la India sufriría de forma constante y sin remedio.
Era un parque acuatico pequeñito, con una piscina de olas, zona infantil y
unos cuantos toboganes de los que te encuentras en cualquier otro parque. Debo
decir que todo estaba muy limpio y eso me sorprendió. Aquel dia había un grupo
de colegio pasando el dia, asi que al poco rato, un monton de ninas curiosas se
acercaron a mi, convirtiendose en mis amigas y companeras de piscina. Fueron
como una especie de protección para mi, ya que me movia con ellas por las
diferentes piscinas y de esta forma se ahuyentaban las miradas de los hombres
jeje.
La piscina de olas fue muy curiosa porque ponían una cuerda en el medio que
separaba el lado de los hombres de las mujeres jeje. Las ninas todo el rato me
preguntaban cosas super contentas y me decían que era muy guapa. Pues mira que
bien. Un piropo nunca esta de mas jeje, y mas viniendo de esas ninas tan dulces
jeje
Despues de comer el parque se quedo mucho mas tranquilo y hasta me quede
medio dormida en la orilla de la piscina de olas tomando el sol jeje. Tuve un
pequeño problemilla con mi pantalón, y es que se me rompió un poquito
justamente por la parte trasera. Para un dia que no puedo ensenar, bingo! Jeje.
Pero nada grave, de hecho la misma tarde después del parque lo lleve a arreglar
y listo :)
Me volvi a encontrar con mis amigos del bar, estuve conversando con ellos
un rato y sobre las 21:15 me iba para la estación a adentrarme de nuevo y
después de 3 anos, en el fascinante mundo de los trenes sleeper class de la
India. Llego puntual y me toco en un buen lugar, sin gente pesada y sin
invitados sorpresa (bichos), con lo cual hasta pude dormir un rato. Fue una
perfecta bienvenida de este medio de transporte que me tocara utilizar unas
cuantas veces mas.
Mi destino era Lucknow, de nuevo otra ciudad exclusivamente de paso, ya que
desde allí cogería un avión a Bangalore. Cuando aterrice sobre las 15:30, mi
objetivo era encontrar un transporte que me llevara por fin a mi primer destino
con cara y ojos: Anantapur. Quizas a alguno os suene. Se trata del pueblo donde
Vicente Ferrer tiene todos sus proyectos solidarios. Con mi habitual suerte, en
el autobús del aeropuerto al centro de la ciudad encontré a otro angelito que
me ayudo a buscar un bus que fuera a Anantapur, ya que aquella gran ciudad
estaba llena de estaciones de autobuses y era un lio la verdad. Preguntando se
llega a Roma, asi que en escasos 10 minutos y con la ayuda del chico, había encontrado
mi bus local que en 4 horas de trayecto me llevaría a Anantapur. Fue divertido
hacer una parada en un restaurante local donde había una peli india que parecia
como una telenovela suramericana, pero con una puesta en escena bastante peor y
con sangre de color ketchup.
La verdad es que me muevo como pez en el agua con los transportes locales,
me he acostumbrado a ellos y si ahora me meto en uno turista (porque existen
buses especiales para turistas al doble de precio claro) me siento extraña,
como si fuera en contra de mis principios de este viaje.
Supongo que todos conoceis a Vicente Ferrer, un hombre que llego a la India
hace 51 anos como misionero jesuita, y que transformo una ciudad entera llamada
Anantapur, en el centro de la India. Eligio esta ciudad por ser la segunda con
mas sequia de la India. La primera es Jaisalmer, situada en el desierto, pero
la cual no eligio porque podía vivir del turismo perfectamente gracias a las
excursiones en camello que tienen tanta fama y que de hecho yo visitare durante
mi viaje. Se enamoro de una periodista inglesa 25 anos mas joven que el, y
juntos hicieron una pareja ejemplar y llena de amor. Fruto del mismo, tuvieron
a Moncho Ferrer, actual predecesor de la fundación de su padre Vicente, tras su
muerte en el ano 2009. Para muchos de los ciudadanos de Anantapur, Vicente es
ni mas ni menos que un Dios.
Al llegar a Anantapur sobre las 22:00 de la noche, todos los rickshaw (también
llamados tucs-tucs, que son taxis-motocicletas con sillones detrás y un techo)
me pedían precios que me parecían desorbitados por llevarme a la fundación. De
repente un hombre muy amable y con cara de buena persona se ofrecia a llevarme
en su coche sin coste. Mi intuición no fallo y resulto ser una buena persona,
padre de familia y profesor de universidad que le iba de paso llevarme a la
ONG. Toda una suerte :)
Solo llegar el recibimiento fue especial. “Hola, como estas” me decía un
grupo de mujeres indias en la entrada de la oficina central. Guau, me estaban
hablando en castellano! A las 22:30 de la noche me registraba en la entrada y
me llevaban a mi habitación. Una habitación para mi solita, limpia, que olia
bien y con un ducha de agua caliente. Eso si, los animalitos nunca faltan. 3
cucarachas me dieron la bienvenida, aunque sin mucho pensamiento las elimine.
Tambien había hormigas correteando por el bano, pero mientras no fueran
mordedoras como las de la jungla de Camboya, las aceptaba en mi nuevo hogar.
Aquel campus como lo llamaban ellos, era una especie de complejo parecido a
un camping, pero en vez de con zonas para acampar, lleno de casitas con habitaciones
para trabajadores, cooperantes, voluntarios y visitantes. Yo en este caso
estaba de visitante por un par de días. La Fundacion Vicente Ferrer ofrece la
posibilidad de visitar sus proyectos, seas socio o no, ofreciendo comida y
alojamiento gratis por un máximo de 4 dias. Una idea fantástica para motivar a
los socios y animar a nuevos posibles interesados. Debo decir que a mi me
cautivaron.
De repente me sentía como en una pequeña Espana India. Todos los trabajadores
indios de las oficinas hablaban perfectamente español. Y por supuesto, todos
los voluntarios, cooperantes y visitantes eran españoles. Un nuevo hogar fácil de
adaptarse. Si a eso además le anadimos que en mi primer desayuno en la cantina,
que era una especie de buffet libre, había queso de tranchetes, tomate para
untar en tostadas, yogur natural casero, nutella, oreo y otras muchas delicias,
pues es realmente cuando podía decir que estaba en la Espana India.
Y ya cuando me tumbe en la cama con un colchon normal, una almohada
blandita y lo mas guay, una sabana suave, puedo decir que dormi como un placido
angelito. Llevaba un dia y medio en transportes, asi que necesitaba un regalo
asi.
El 10 de septiembre por la mañana, después de mi enérgico desayuno,
empezaba mi primera visita a uno de los proyectos de la fundación: el taller de
telas de mujeres y los talleres de artesanía de mujeres con disminución.
Aquella mañana hice la visita acompañada de un grupo de españoles entre 45 y 60
anos super amables. Vicente, consciente de lo difícil que es para las mujeres
tener un trabajo digno, hizo aquel taller de telas para crear trabajo para las
mujeres. Ademas, había un grupo de ninas disminuidas psíquicas que también estaban
aprendiendo a hacer telas y era espectacular los dibujos que hacían a mano.
El taller de artesanía también fue muy interesante. Hacian verdaderas
manualidades preciosas, que luego se vendían en las tiendas de la fundación al
igual que las telas. Pero lo que mas me impresiono eran las enormes sonrisas
que aquellas mujeres tenían de forma constante, sin importar su disminución.
Despues de una buena comida, por la tarde continue visitando otros
proyectos, esta vez yo sola con el guía indio que por supuesto hablaba español.
Empezamos por un hospital de ninos super limpio y bien ciudado, incluso de construcción
y salas similares a los de Espana. Un hospital totalmente gratuito para ellos,
a diferencia del resto de hospitales en la India, e incluso con una red de
enfermeras distribuidas entre las diferentes aldeas de Anantapur, para ofrecer
servicios mas cercanos y un seguimiento adecuado.
Despues visite un orfanato de ninos con sida. Si en el hospital ya
comenzaba a tener un nudo en el estomago, en el orfanato empece a no poder ni
tragar saliva. Ninos entre 4 y 16 anos, por supuesto también con sonrisas
permanentes. Ninos que nacieron con sida por contagio de sus padres. Aquellos
dulces ninos no sabran que tienen esa enfermedad hasta que no empiecen el
bachillerato. Si sabían que tenían algo que les hacia tomar muchos
medicamentos, pero lo que no sabían es que su vida seria mas corta que la de
una persona con salud normal, ya que esa noticia solo les provocaría un miedo y
una angustia constante. Son solo ninos. El guía me explico que el tiempo minimo
de vida seria de 18 a 20 anos, aunque del máximo no comento nada.
Por suerte llegue preparada a aquel lugar, ya que los juguetitos, bolis y
libretas que me habían dado la pareja de alemanes en Nepal, no los había entregado
en el colegio donde estuve porque estaba segura que iba a encontrar otro lugar
donde los iban a necesitar mucho mas. Y efectivamente, ese lugar era el
orfanato. Se pusieron super contentos cuando empecé a repartir cositas. La
sonrisa de un niño vale millones.
La fundación ayudaba a que estos ninos llevaran una vida normal, yendo al
colegio como el resto y con las medicinas necesarias para sobrevivir.
Recientemente, han empezado a aplicar unos tratamientos durante el embarazo que
están teniendo mucho éxito ya que el bebe nace completamente sano y sin el VIH.
Y para acabar la tarde con mas nudos si es posible, fuimos a visitar la
tumba de Vicente Ferrer. Estaba en un parque de ninos que la fundación había construido.
Un lugar muy tranquilo y relajante tal y como Vicente había pedido. El toque
emotivo lo daban sin duda las diferentes piedras en las cuales había frases de
Vicente. Aunque en las fotos veréis todas, la que mas me llego fue “ La
felicidad depende de nuestra capacidad de dar”. Ahí queda dicho.
Enseguida me hice amiga del guía de aquella tarde, asi que muy amable,
antes de volver al campus pasamos por la estación de tren para comprar un
ticket para mi próximo destino en un par de días. Ademas, me ayudo a comprar un
numero de teléfono indio, ya que
para evitar facilidades a los terroristas de Pakistan, ningún extranjero podía darse
de alta sin ayuda. Para ello, tenias que tener un amigo indio que presentara su
documentación y fotografía, lo cual muy amablemente hizo el guía, no sin antes
preguntarme si iba a matar a alguien jeje. Le di las gracias enormemente por
confiar en mi conociéndome solo de un dia, a lo cual me contesto que mis ojos
lo decían todo y que estaba llena de buen karma. Pues muchas gracias :)
La verdad es que aunque solo fueron
2 dias y medio en la fundación, conoci a todos los trabajadores de las oficinas
y a los voluntarios super rápido. Coincidiamos en las horas de las comidas y por las noches nos juntábamos en un patio
donde hablábamos de nuestras vidas y unos chicos catalanes solian tocar la
guitarra. Ademas había una mesa de ping pong que siempre amenizaba cualquier
momento. Yo me meti en su ambiente como una voluntaria mas, aunque con quien
hice mejores migas fue con 3 chicos de Barcelona que eran voluntarios como
monitores de basket, y con 2 chicas, Nuria de Salamanca pero que vivía en Barcelona, y Ana también de Barcelona, con
las que pase ratos muy divertidos.
Ana fue una de esas personas que me marco. De esas con las que tienes una conexión
especial desde el minuto cero. Solo tuve el placer de conocerla una tarde, ya
que llegaba nueva como voluntaria el dia 11 de septiembre, pero saber que
trabajo en Colombia como protectora de los derechos humanos, y que había estudiado
derecho con la intención de salvar el mundo, ya tuve mas que suficiente para
saber que aquella chica era especial. Si a eso le anadimos su sonrisa, la luz
de sus ojos y su soltura y seguridad para hablar, os puedo asegurar que me sentí
super agusto con Ana la peregrina. Asi fue como la llame tras explicarme los
grandes recorridos de senderismo que había hecho por diferentes lugares del
mundo. Un autentico ejemplo de superación, fuerza, valor y coraje. Aunque como
dijo ella, los valientes son los que se quedan en Barcelona. Ana, te deseo la
mejor en Vicente Ferrer, se feliz alla donde estes, continua ayudando al mundo
y nos vemos con la bici en Suramérica jeje.
Por la mañana del 11 de septiembre, estuve visitando un centro de ninos con
paralisis cerebral con una nueva guía llamada Shamira, que también hablaba español
y que fue super amable. Era un centro muy bien preparado con aparatos y programas de ejercicios para
mejorar la movilidad, asi como con juegos de aprendizaje y clases escolares
adaptadas a los diferentes niveles. Incluso algunos iban un par de días por
semana a escuelas normales.
El problema de estos ninos es que en India, es usual que las familias los
consideren una carga y no los traten bien. La fundación esta demostrando que
estos ninos pueden mejorar y, por supuesto, y ante todo, son personas igual.
Parece ser que los familiares empiezan a cambiar la visión de su hijo, lo cual
es un gran paso.
Habia 3 ninas que cantaban increíblemente bien, incluso una canción en
castellano con una letra muy bonita sobre su capacidad de superación.
Y fue después de comer cuando conoci a Ana, que haría la ultima visita
conmigo. Fuimos a visitar un colegio de ninos ciegos y no ciegos. Un verdadero
ejemplo de que todos tienen las mismas capacidades para aprender. Habia
trabajadores que se encargaban de pasar todos los libros al lenguaje braile,
con unos ordenadores preparados para ello. Vaya trabajazo! Tambien tenían ordenadores
específicos para ciegos que repetían oralmente en ingles todo lo que se escribiera.
Se trataba de materiales donados por la ONCE.
Fue muy bonito observar las clases con ninos ciegos y no ciegos a la vez.
Son cosas que no te planteas porque en Espana no las hemos visto antes. A que
estamos esperando para hacerlo? Como despedida, una de las ninas nos volvió a
cantar la canción en español que por la mañana me habían cantado en el centro
de paralisis cerebral.
Que es lo que no podre olvidar en estas visitas? Las enormes sonrisas de
toda la gente a la que Vicente Ferrer le dio otra oportunidad.
No podría terminar esta entrada sin hablar de una buena amiga que siempre
esta presente en mi viaje, pero que estos días en Vicente Ferrer lo estuvo
mucho mas. Loli, una gran persona que conoci a través de la ONG Amizade, junts
amb Mocambic en la que colaboro en Barcelona, nos dejo recientemente para
seguir ayudando desde el mas alla. Loli visito la fundación, conoció a Vicente
Ferrer y me hablo maravillas de aquel lugar. Seguramente es uno de los angeles
que me guía y me acompaña, pero aquellos días la sentí mas cerca si cabe.
Aunque hablando de angeles, también tengo una conexión cercana con mis
abuelos. Mi abuela Juana y Elvira estoy segura que me ayudan a encontrar esos
regalos de comidas ricas de los que voy disfrutando, asi como ese cariño especial
que he tenido con algunas lindas abuelitas. Y mi abuelo Feliciano, como su
propio nombre indica, era una persona muy feliz que siempre estaba sonriendo,
asi que seguro que se lo pasa pipa en estos momentos en los que me encuentro
cosas sin sentido en Asia, que no son pocos. Seguro que debe decir, “estos tios
están chalaos”, acompañado de una risilla.
Cuando pasas tanto tiempo sola, tienes tiempo para sentir estas
maravillosas energias.
Mi aventura en India continua, llena de buenas historias y de una felicidad
absoluta. Vamooooooooos!!!!
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