El martes 27 de
agosto Sanga me habia recomendado visitar ver el amanecer en Nagarkot, un lugar
impresionante por las vistas que ofrecia. Puesto que estaba a 30 kilometros de
Kathmandu, eso significaba hacer noche fuera del orfanato, asi que el martes 27
me despedia de los niños por un dia.
El dia empezo
visitando el templo hindu llamado Pashupatinath, que se alzaba sobre el rio
Bagmati y famoso sin duda por los crematorios de muertos que se realizan a
orillas del rio. En el interior del recinto se hallaban diferentes templos
hindus a los que los turistas no podian acceder, asi que lo realmente
interesante eran las ceremonias funerarias junto al rio. Yo tuve suerte puesto
que la entrada para los turistas era de 10$, lo cual me parecía desorbitado
porque lo habitual eran 1 o 2 $. Asi que tras ser un poco insistente con los de
la entrada, me dejaron entran gratis solo hasta el puente, que era realmente lo
interesante ya que se podían ver las mejores escenas: los ritos funerarios y el
proceso de cremación de cuerpos.
Tras perderme por
el recinto y encontrar vida cotidiana nepalí, mi próximo destino era Bhaktapur,
la mejor ciudad medieval conservada del Valle de Kathmandu. Solo pude decir
“Guau!”. Me había sumergido en una autentica película medieval. Aquel lugar era
mágico. Deslumbrante. Lleno de vida. Andaba con la boca abierta intentando
asimilar todo lo que mis ojos vislumbraban. A medida que me perdia por sus
callejuelas, me iban sorprendiendo nuevos pequenos templos, plazas escondidas, arquitectura
histórica, enormes estanques de agua, nepalíes artesanos, vida social en patios
comunitarios, piezas de alfarería secándose, niños jugando, mujeres
conversando, sonrisas y mas sonrisas. Oh Dios, no se si fue posible disfrutar
mas. Pero el caso es que lo fue. Suerte de mi, aquel dia había una celebración,
y un monton de chicos con las caras pintadas y con palos en las manos, bailaban
enérgicamente al son de tambores como si estuvieran poseídos. Algo increíble!
Una autentica pasada!
Cuando llegue a
la Plaza Durbar de Bhaktapur, pude observar similitudes con la plaza de
Kathmandu, aunque en Bhaktapur era menos bulliciosa y con los templos mejor
conservados. No había finalizado mi ruta por aquella cautivante ciudad, pero
tenia que irme para coger un autobús local que me llevara a Nagarkot, el lugar
donde tenia que dormir para ver el ansiado amanecer.
Y vaya autobús
local… Estaba cogiendo el ultimo del dia que era a las 18:00 de la tarde, y
aquello iba hasta los topes. Un autentico asadero de personas, pero bueno,
durante el trayecto se fueron bajando algunos y dejando paso a la respiracion
de los pulmones.
Llegue a Nagarkot
en busca del hostal mas barato y encontré una cama en dormitorio colectivo por
2$, lo cual estaba muy bien. Tras una conversación interesante con la familia
del restaurante donde cene, di por terminado mi dia y volvi al hostal, donde un
japonesito muy cortado era el único con quien compartiría aquel dormitorio
compartido. Como teníamos internet, los 2 estabamos entretenidos con nuestros
ordenadores, y las pocas palabras que me dirigió no controlaba nada bien el
ingles y me acababa hablando japonés como si yo dominara todos los idiomas del
mundo. Mi cara con la gota cayéndose de la frente lo decía todo. De verdad
pretendía que le entendiera? En fin, supongo que hizo lo que pudo con su ingles
jeje. Y el caso es que al final va a resultar que estoy mejorando mi ingles,
puesto que me encuentro con ingleses que me dicen que hablo bien. La verdad es
que les entiendo y puedo tener conversaciones casi prácticamente normales, he
adquirido fluidez y hasta la capacidad de pensar en ingles. Los nepalis me
dicen que lo hablo perfectamente… Inocentes jeje. Pero es verdad que te sientes
bien cuando ves que progresas con algo. Este viaje es toda una progresión
personal, emocional, lingüística, cultural, mental, fisica y espiritual. Una
superación en todos los sentidos y un regalo que estoy teniendo la suerte de
disfrutar. Felicidad, felicidad y mas felicidad. Gracias a quien quiera que
este ahí arriba, por darme esta vida tan maravillosa!
A las 4:30 de la
mañana salía del hostal con un motorista que me llevaría a la cima con las
mejores vistas del Himalaya. Una torre mirador que se alzaba a 2200 metros, con
sensacionales vistas de 360 grados al amanecer. Aunque con algunas nubes, la
vista fue impresionante y entre los altos montes de entre 7000 y mas de 8000
metros, se encontraba el famoso Everest.
Llegue tan
temprano que pude disfrutar durante un rato de la mas absoluta tranquilidad yo
sola, aunque con la agradable compañía de un perrito super cariñoso. Poco
después empezaron a llegar algunos locales y 4 turistas como yo, entre ellos el
japonesito que venia acompañado de su guitarra y que no se corto un pelo para
empezar a cantar una canción compuesta por el. Debo decir que fue un buen
acompañamiento con las vistas que teníamos a nuestro alrededor.
Puesto que tenia
que pasar de nuevo por Bhaktapur para volver a Kathmandu, no me lo pensé 2
veces para volver a perderme por sus enigmáticas calles. Me había levantado con
tanta energía, que empece el paseo escuchando una canción que me pongo muchas
veces, ‘Mi nina bonita’. Y ahí iba yo con mis cascos, cantando, medio bailando sin
parar de sonreir y admirando aquella increíble ciudad medieval y su gente.
Me despedi a
media mañana de su grata compañía y parti de camino a Kathmandu. Me faltaba
visitar el barrio mas cercano al orfanato, que también tenia una famosa Plaza
Durbar (Durbar significa palacio) y que se llamaba Patan. Asi que, como todavía
me quedaba tiempo hasta las 16:00 que salian los niños del colegio, me di una
vueltecilla por allí.
Y de nuevo estaba
de suerte!! Resulta que ese dia se realizaba una celebración importante en
honor al uno de los muchos dioses hindu, en concreto Shiva. Madre mia lo que se
cocia allí!! Que pasada!! Como decía aquella pareja de humoristas de antaño,
“La plaza estaba abarrota”. Colas enormes de personas esperando a subir a los
templos. Practicamente no se podía andar. Nadie faltaba sin su pintura en la
frente típica hindu.
Y encontré un bar
desde donde podría tener las mejores vistas de aquel espectáculo, ya que tenia
una terraza en el tejado. Era una de las primeras veces que me rodeaba de
turistas. Me tome un te tranquilamente y di un corto paseo con un sevillano que
hacia 7 anos que vivía en Barcelona.
Aquel miércoles
28 de agosto seria mi ultima noche en el orfanato, asi que la disfrute al
máximo y con un poco de tristeza, di por terminados mis días en Kathmandu para
iniciar una nueva etapa de mi viaje en Phokara, donde disfrutaría de un
alucinante trekking durante 3 dias.
Un abrazo lleno
de buenas energias para todos!!!
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