VIAJAR ALIMENTA EL ALMA

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El inicio del camino

viernes, 6 de septiembre de 2013

Enamorada de las ciudades medievales, encontre Bhaktapur y vi un asombroso amanecer




El martes 27 de agosto Sanga me habia recomendado visitar ver el amanecer en Nagarkot, un lugar impresionante por las vistas que ofrecia. Puesto que estaba a 30 kilometros de Kathmandu, eso significaba hacer noche fuera del orfanato, asi que el martes 27 me despedia de los niños por un dia.

El dia empezo visitando el templo hindu llamado Pashupatinath, que se alzaba sobre el rio Bagmati y famoso sin duda por los crematorios de muertos que se realizan a orillas del rio. En el interior del recinto se hallaban diferentes templos hindus a los que los turistas no podian acceder, asi que lo realmente interesante eran las ceremonias funerarias junto al rio. Yo tuve suerte puesto que la entrada para los turistas era de 10$, lo cual me parecía desorbitado porque lo habitual eran 1 o 2 $. Asi que tras ser un poco insistente con los de la entrada, me dejaron entran gratis solo hasta el puente, que era realmente lo interesante ya que se podían ver las mejores escenas: los ritos funerarios y el proceso de cremación de cuerpos.

Tras perderme por el recinto y encontrar vida cotidiana nepalí, mi próximo destino era Bhaktapur, la mejor ciudad medieval conservada del Valle de Kathmandu. Solo pude decir “Guau!”. Me había sumergido en una autentica película medieval. Aquel lugar era mágico. Deslumbrante. Lleno de vida. Andaba con la boca abierta intentando asimilar todo lo que mis ojos vislumbraban. A medida que me perdia por sus callejuelas, me iban sorprendiendo nuevos pequenos templos, plazas escondidas, arquitectura histórica, enormes estanques de agua, nepalíes artesanos, vida social en patios comunitarios, piezas de alfarería secándose, niños jugando, mujeres conversando, sonrisas y mas sonrisas. Oh Dios, no se si fue posible disfrutar mas. Pero el caso es que lo fue. Suerte de mi, aquel dia había una celebración, y un monton de chicos con las caras pintadas y con palos en las manos, bailaban enérgicamente al son de tambores como si estuvieran poseídos. Algo increíble! Una autentica pasada!

Cuando llegue a la Plaza Durbar de Bhaktapur, pude observar similitudes con la plaza de Kathmandu, aunque en Bhaktapur era menos bulliciosa y con los templos mejor conservados. No había finalizado mi ruta por aquella cautivante ciudad, pero tenia que irme para coger un autobús local que me llevara a Nagarkot, el lugar donde tenia que dormir para ver el ansiado amanecer.

Y vaya autobús local… Estaba cogiendo el ultimo del dia que era a las 18:00 de la tarde, y aquello iba hasta los topes. Un autentico asadero de personas, pero bueno, durante el trayecto se fueron bajando algunos y dejando paso a la respiracion de los pulmones.

Llegue a Nagarkot en busca del hostal mas barato y encontré una cama en dormitorio colectivo por 2$, lo cual estaba muy bien. Tras una conversación interesante con la familia del restaurante donde cene, di por terminado mi dia y volvi al hostal, donde un japonesito muy cortado era el único con quien compartiría aquel dormitorio compartido. Como teníamos internet, los 2 estabamos entretenidos con nuestros ordenadores, y las pocas palabras que me dirigió no controlaba nada bien el ingles y me acababa hablando japonés como si yo dominara todos los idiomas del mundo. Mi cara con la gota cayéndose de la frente lo decía todo. De verdad pretendía que le entendiera? En fin, supongo que hizo lo que pudo con su ingles jeje. Y el caso es que al final va a resultar que estoy mejorando mi ingles, puesto que me encuentro con ingleses que me dicen que hablo bien. La verdad es que les entiendo y puedo tener conversaciones casi prácticamente normales, he adquirido fluidez y hasta la capacidad de pensar en ingles. Los nepalis me dicen que lo hablo perfectamente… Inocentes jeje. Pero es verdad que te sientes bien cuando ves que progresas con algo. Este viaje es toda una progresión personal, emocional, lingüística, cultural, mental, fisica y espiritual. Una superación en todos los sentidos y un regalo que estoy teniendo la suerte de disfrutar. Felicidad, felicidad y mas felicidad. Gracias a quien quiera que este ahí arriba, por darme esta vida tan maravillosa!

A las 4:30 de la mañana salía del hostal con un motorista que me llevaría a la cima con las mejores vistas del Himalaya. Una torre mirador que se alzaba a 2200 metros, con sensacionales vistas de 360 grados al amanecer. Aunque con algunas nubes, la vista fue impresionante y entre los altos montes de entre 7000 y mas de 8000 metros, se encontraba el famoso Everest.

Llegue tan temprano que pude disfrutar durante un rato de la mas absoluta tranquilidad yo sola, aunque con la agradable compañía de un perrito super cariñoso. Poco después empezaron a llegar algunos locales y 4 turistas como yo, entre ellos el japonesito que venia acompañado de su guitarra y que no se corto un pelo para empezar a cantar una canción compuesta por el. Debo decir que fue un buen acompañamiento con las vistas que teníamos a nuestro alrededor.

Puesto que tenia que pasar de nuevo por Bhaktapur para volver a Kathmandu, no me lo pensé 2 veces para volver a perderme por sus enigmáticas calles. Me había levantado con tanta energía, que empece el paseo escuchando una canción que me pongo muchas veces, ‘Mi nina bonita’. Y ahí iba yo con mis cascos, cantando, medio bailando sin parar de sonreir y admirando aquella increíble ciudad medieval y su gente.

Me despedi a media mañana de su grata compañía y parti de camino a Kathmandu. Me faltaba visitar el barrio mas cercano al orfanato, que también tenia una famosa Plaza Durbar (Durbar significa palacio) y que se llamaba Patan. Asi que, como todavía me quedaba tiempo hasta las 16:00 que salian los niños del colegio, me di una vueltecilla por allí.

Y de nuevo estaba de suerte!! Resulta que ese dia se realizaba una celebración importante en honor al uno de los muchos dioses hindu, en concreto Shiva. Madre mia lo que se cocia allí!! Que pasada!! Como decía aquella pareja de humoristas de antaño, “La plaza estaba abarrota”. Colas enormes de personas esperando a subir a los templos. Practicamente no se podía andar. Nadie faltaba sin su pintura en la frente típica hindu.

Y encontré un bar desde donde podría tener las mejores vistas de aquel espectáculo, ya que tenia una terraza en el tejado. Era una de las primeras veces que me rodeaba de turistas. Me tome un te tranquilamente y di un corto paseo con un sevillano que hacia 7 anos que vivía en Barcelona.

Aquel miércoles 28 de agosto seria mi ultima noche en el orfanato, asi que la disfrute al máximo y con un poco de tristeza, di por terminados mis días en Kathmandu para iniciar una nueva etapa de mi viaje en Phokara, donde disfrutaría de un alucinante trekking durante 3 dias.

Un abrazo lleno de buenas energias para todos!!!



















































































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